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— A feeble fire is lit at the edge of my heart

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— A feeble fire is lit at the edge of my heart

Mensaje por Zero el Sáb Nov 28, 2015 7:06 pm

— Please make me believe that this is not a sin...

Index ||  Bosques, The betrayer's flower lab

Baja del auto. —ordenó la albina a un hombre que pasaba con su carro cerca de donde se encontraban. Una vez que Index se había apagado exitosamente, sin tener daños colaterales, al menos no los suficientes, había decidido transportarlo al laboratorio, arreglar el problema y hacer como si nada hubiese pasado como siempre ocurría. El hombre asustado por el escenario, bajó del vehículo y salió corriendo. En cambio, la albina lo observó alejarse, no le preocupaba asesinarlo, sabía que aunque fuese acusada, no podrían encontrarla, al menos no tan pronto como era esperado. Y aunque encontrasen su laboratorio, no conseguirían darle el castigo que se merece, sino todo lo contrario, ella desaparecería una vez más y no sabrían de ella hasta que el crimen quedase en el pasado como otros. Con dificultad, la albina subió al androide en el auto, no estaba acostumbrada a conducir, pero sabía lo básico al menos para no chocar, a pesar de que al lugar donde se dirigía no habría con quien chocar, ademas de los árboles en su camino. Condujo hasta alejarse de la ciudad, a la próxima tendría más cuidado con sus experimentos, el no dejarlos salir era una de las futuras opciones, tal vez si creaba una habitación para llevar a cabo las pruebas en éstos, definitivamente lo haría y comenzaba a molestarle que la primera opción de los experimentos fuesen escapar del laboratorio como si fuesen a ser asesinados—. A la próxima los construyo sin piernas. —con ella, definitivamente serían asesinados tarde o temprano, en especial si no cumplían la función con la que habían sido programados y a su vez, creados.

Al llegar al bosque, justo cerca del laboratorio  —porque sí, había cruzado el bosque junto con el auto—, llamó a unos cuantos androides encargados de la vigilancia; porque no contaban con ningún arma que pudiese detener a alguien, sólo a un humano, pero los mortales eran los que menos se acercaban a un lugar tan misterioso y salvaje como lo era el bosque. — Llévenlo dentro. —les ordenó con ese tono de voz tan imponente al igual que su semblante. Los androides obedecieron y entre todos cargaron a Index para llevarlo dentro del laboratorio. El tamaño de éstos era menor al de Index, incluso de ella, porque al contar únicamente con la tarea de vigilar, debían pasar desapercibidos lo suficiente, mezclarse entre la flora del lugar y de la fauna si era necesario.

Al entrar al laboratorio, Index ya se hallaba recostado y conectado a las computadoras que analizarían su condición aún sin estar él encendido. Inmediatamente en las computadoras se iluminaron de un color rojo, anunciando el virus que se había filtrado en su programa. A la albina le llevó un tiempo reparar el daño, crear un antivirus en la copia del programa y borrar todos los datos del mestizo, como si formateara una computadora. Revisó en la computadora las copias de seguridad que contaba, en el caso de que el cuerpo de Index se viese destruido —lo que era casi imposible— o con un problema de ese tipo, un virus tan escurridizo como el que había borrado. — Index Code: 00 encendido. —dijo una vez que presionaba el botón para hacerlo despertar. Con suerte recordaría lo que había ocurrido antes de perder el control, pero la albina sabía que el mestizo no se quedaría en silencio y preguntaría lo que había ocurrido y el porqué perseguían a ese otro experimento, y lo que tenía de diferente a él y los anteriores, aunque todos habían tenido algo en común: contaron con una conciencia, sentimientos, algo que Index no poseía, todo estaba bajo programación, sus acciones se basaban en lo que Zero había indicado e instalado. Si ocurría una cuestión, contaba con las opciones dispuestas en su programación, por ende, por su cabeza nunca cruzó la idea de sentir compasión por alguien, algún experimento o discutirle a su creadora.

¿Cómo te sientes? —preguntarle algo como sentir era absurdo, pero el contrario debía comprender el comando, que era hacer análisis en su sistema para encontrar alguna anomalía. En lo que esperaba alguna respuesta, con un botiquín comenzó a curarse la herida de la frente causada por el arma, por suerte no había hecho ningún daño que fuese peligroso.
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Re: — A feeble fire is lit at the edge of my heart

Mensaje por Invitado el Dom Nov 29, 2015 12:10 am

El mundo volvía a tener color, sentía como el palpitar de mi corazón artificial recorría cada circuito, brindando energía a todo su cuerpo, sentía el cuerpo más pesado, pero nunca antes había sentido tan pesado los parpados, estaba consciente, escuchaba la voz de Zero, lo llamaba, exigía su presencia, era una orden, una orden que no tenía intenciones de negarse, pero su cuerpo dolía, no quería hacerlo en esos momentos, deseaba reposar más. Lentamente este abrió los ojos, una luz inquietamente nublaba la ya borrosa visión del androide, estaba así porque aún no se cargaba por completo su sistema, permaneció unos segundos sin movimiento antes de poder ejecutar la acción que la chica le demandaba, justo cuando estaba listo para ejecutar, el ultimo comando que el virus había mandado hacia su cuerpo era el de atacar, no pudo controlarse y lanzó un puñetazo en la dirección donde estaba Zero, para suerte de ambos, ella estaba lejos, y sólo era una acción de ataque de su puño, sus piernas no se movieron, era como si practicara una kata de alguna arte marcial, luego de eso, su cuerpo le pertenecía nuevamente, sin mencionar nada a la albina, este empezó su escaneo interno y externo, cada una de las piezas que se habían quemado o arruinado iban apareciendo en el monitor, era una lista corta, eran más armas que cosas esenciales, en pocas palabras, se podría reemplazar sin mucho gaste de dinero - ¿Por qué estoy aquí? – Preguntó sin rodeos el medio dragón – No es la fecha de chequeo de sistema, Zero, parece que has hecho un mal ajuste en tu calendario, lo revisaré cuando termines de arreglarme… Es más ¿Por qué estoy dañado? – Sus ojos estaban directamente hacía la chica, con una mirada un poco fría, se sentía incomodo de alguna manera al tener incógnitas, el no solía tenerlas.

Intentó ponerse de pie, el androide sentía aún débil su cuerpo, este intentó caminar hacia la computadora a la que estaba conectada, cojeando un poco, miraba los datos, como intentaba buscar algo, una explicación del porque su ultimo recuerdo era de hace una semana, ¿había estado apagado por una semana?, no podría ser posible, la fecha de su sistema era la misma que la del computador, más su ultima actividad registrada en su sistema era de hace unos días, y no era precisamente de estar en el laboratorio, estaba en otra región del país. Miró las palmas de sus manos, sin poder recordar nada, con una voz no muy animada, habló – Zero, ¿fallé mi misión? ¿Destruyeron mi cuerpo y has tenido qué volverme a construir a partir de restos? – Preguntó, sintiéndose poco útil al imaginar lo que pudo haberle pasado, preguntaba esto porque su creadora nunca había borrado su memoria, lo único que imaginaba era eso, el haber fracasado, quizás por ser el mejor experimento que ella poseía o por el hecho de darle una segunda oportunidad, a pesar de eso, este no se dignaba a preguntar más, supondría eso, pero para ser sincero, era como hacer un teatro, ya que no estaba escuchando las palabras de la chica, simplemente estaba dando vueltas en su “mente” que poco a poco iba recobrando la fuerza que debería de tener, volvió a donde estaba antes recostado, y se sentó en un costado, aún topando los pies al suelo, sus cabellos caían sobre su frente y su rostro estaba viendo el suelo, sus ojos no reflejaban emoción alguna, hoy parecía era el día en que realmente parecía más androide que nunca, carente de emoción alguna en sus movimiento, torpe a la hora de analizar, y inseguro de si mismo, como si hubiese sido rebajado a un humano.

Su escáner había detectado fallas que no había sido ocasionadas por algún tipo de arma externa, se había quemado piezas interiores, y algunos cables que anexan su información estaban totalmente descompuestos, a pesar de que por el momento estaba estable, algo realmente malo le había pasado, este podía suponer que había sido reconstruido al estar su coraza intacta, pero Zero ni en un millón de años pasaría por alto un cable suelto o descompuesto que lo incorporaría, aunque fuese el más pequeño e insignificante, debido a eso, el androide estaba teniendo problemas para ser el mismo, su “mente” se hacía un nudo al no tener los datos exactos, no sabía que conclusiones sacar o que decirle, era como un niño que había perdido algo, pero no recordaba que, ese era su problema, se sentía incompleto, y quizás no sólo se debía a sus armas dañadas, su memoria perdida ó sus problemas internos, si no que algo que nunca tuvo, algo que pudo sentir por unos momentos antes, que no recordaba en esos momentos, y dudaba que Zero podía ayudarlo con eso.
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Re: — A feeble fire is lit at the edge of my heart

Mensaje por Zero el Dom Nov 29, 2015 4:04 am

El contrario empezaba a sospechar, lo que la albina se esperó antes de encenderlo, lamentablemente dudaba en responder sus preguntas, no estaba en condiciones de responder lo ocurrido o la conversación lo llevaría a saber lo que tenía ese androide fallido, la fémina no quería arriesgarse a implementar algo como sentimientos en su experimento, no, mejor dicho, en su compañero. La mujer temía por el mestizo, porque sí, hasta alguien como la fría elohim podía tener miedos, pocos, pero contaba con ellos. Sus miedos involucraban a Index, si perdía el control como los otros y la dejaba sola, no sabría qué podría hacer, no haría algo como cazarlo, a él no, era peligroso, pero en el fondo consideraba la posibilidad de hacerlo si se daba el caso. — Aquí es tu hogar, no deberías preguntarlo. —respondió lo que le pareció obvio, ignorando por completo a lo que quería referirse con la pregunta, la albina se haría de la vista gorda hasta que no le fuese posible—. Decidí adelantar la fecha, de momento no tengo nada mejor que hacer y el mejorar tu programa sería lo ideal en estos tiempos. —una inofensiva mentira, al menos para ella lo era. Y en realidad no mentía, ya era tiempo de actualizarlo, implementar algo más, algún tipo de defensa en este caso, pues ya contaba con mucho armamento, el suficiente como para pasar por encima de muchas personas.

La elohim lo observaba de reojo, ese tipo de conducta era la que quería evitar y sin embargo le fue imposible, el contrario parecía tan confundido que dudaba de sus propias capacidades. La albina tosió para llamar su atención una vez que curó la herida de su frente. — No, no fallaste la misión. —le respondió a secas, le enfermaba que el contrario creyese que alguien pudiese ser apto para destruir su cuerpo, ademas de claro, ella—. Tampoco he reconstruido tu cuerpo, es el mismo de siempre, sólo he reiniciado tu sistema, y me hace falta arreglar un cable que se ha zafado. —que ella misma se había encargado de soltar en realidad, pero seguiría sin contarle la verdad, omitir que perdió el control era lo mejor en esos momentos.  Se dirigió al contrario para revisar su espalda aprovechando que estaba sentado en el borde de la cama. Por la zona del cuello se hallaba el cable, así que se dedicó a repararlo en silencio, no le llevaría mucho tiempo al sólo tener que volverlo a colocar en su lugar, pues al llegar al laboratorio lo había reparado—. Mucho mejor.

El ambiente se ponía pesado, lo cual era raro ya que siempre habían vivido de esa forma, tampoco ese tuviesen charlas extensas, hablaban de cosas importantes solamente, pero se acompañaban mutuamente y eso era más que suficiente, pero ese día era diferente. El silencio era incomodo y sentía que necesitaba ir a dar una vuelta, pero en lugar de ello se dirigió a una de las computadoras a seguir analizando alguna otra cosa referente a su experimento anterior. — Ese de ahí, fue tu última misión. —le hizo una seña a unas piezas que se hallaban en la mesa cercana. Era el experimento de ese día, el mismo del virus, pero desactivado y en partes para seguramente ser reciclado en otro futuro experimento. Pero claro, el albino lo recordaría esa misión, quizá fue una mala idea decírselo ya que comenzaría a preguntar el porqué no lo recuerda o tal vez al verlo podría recordarlo aunque fuese un poco—. ¿Cuál es tu primer recuerdo de mí? —le preguntó con tranquilidad, sin tomarse la molestia de verlo. De un momento a otro, le había llegado el sentimiento de los tiempos que había pasado con el temible dragón, aún sabiendo que Index no contaba con recuerdos de su vida antes de ser androide, decidió preguntarlo para al menos recordar el día del cambio.

Por las cámaras de los pequeños androides del exterior, podía visualizar el paisaje nocturno, finalmente era de noche, eso explicaba el porqué de su sentimentalismo de un momento a otro, estaba cansada y por ello no le vendría mal descansar un poco, aunque, la palabra descansar ya no estaba dentro del vocabulario de la albina.
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Re: — A feeble fire is lit at the edge of my heart

Mensaje por Invitado el Dom Nov 29, 2015 10:40 am

Sus dudas iban siendo respondidas, al menos la mayoría, parecía que su creadora omitía muchos hechos, sentía que mentía, su análisis no podía comprender bien el razonamiento de ella, quizás sólo necesitaba seguir recargando un poco más de energía hasta restablecer la habitual, y se estaba volviendo “paranoico”, tal como lo conocen los humanos. Observó que efectivamente había un montón de piezas en la mesa de trabajo de Zero, pero sólo habían sido removidas, seguramente el resto las había destruido el albino, a veces puede ser un poco brutal a la hora de trabajar. No sabía porque, pero al escuchar hablar más a su acompañante, este se sentía mucho más calmada, era como si nada hubiese pasado, claro, antes no había estado en problemas como este, rara vez salía dañado intentando recuperar un experimento, y mucho menos cuando hacía trabajos extra para ayudarle a ella en su laboratorio, el albino era la creación que más alzaba el nombre de la chica, a pesar de tener una gran cantidad de experimentos y creaciones en su haber, ya con el simple hecho de poder albergar una forma dragón en su interior ya lo hacía merecedor de algo grandioso, hace muchos años eso sólo sería un mito o una creencia popular, pero ella había logrado eso, lograrlo tal y como los dragones de verdad lo hacían a la hora de guardar su verdadera identidad como bestias mitológicas en un pequeño cuerpo.

Un tema bastante diferente salió a la luz, ella hablaba sobre el pasado, un pasado muy lejano, tanto que cualquiera no reconocería a la Zero y al Index de esa época, no sólo era en apariencia, vestimenta y formas de trabajar juntos, si no un lazo invisible que Zero tenía con su creación en la actualidad, algo que hasta el momento no era correspondido y no porque el androide no lo deseaba, si no porque no estaba dotado con la función de hacerlo, no podía darle algo tan importante a su creadora como lo era la “confianza”  - ¿Mi primer recuerdo? – Repitió la pregunta para si mismo, mientras veía la silueta de la albina iluminada por el monitor – Recuerdo… A una jovencita muy tonta intenta domar a un dragón lleno de prótesis – En su mente, se albergaba aún el recuerdo en su sistema, cuando aún llevaba aquella apariencia tan majestuosa pero a su vez llamativa. Dejando de lado los problemas que pudo sentir anteriormente, caminó hacía ella, para ponerse a un lado, un poco más cerca de lo que debía, la diferencia de altura era notable, por lo que debía de mirar hacia abajo, pero era lo normal, debía de tenerla para poder albergar las suficientes piezas y herramientas en su interior sin ser abandonar el cuerpo humanoide que se había construido para el – En mi mente yacen los recuerdos, de una Zero que a pesar de tener a un enorme dragón luchando a su lado, ella luchaba al frente sin importar que, lleva de sangre hasta el rostro, pero no era de ella esa sangre. – El tono del albino era calmado, más en su interior había infinidad de escenas que habían marcado los siglos que habían vivido juntos.

Sentía que se desviaba un poco del rumbo de la pregunta, pero era inevitable – Sin embargo. – Acotó el albino – Si hablamos de lo primero que puedo recordar como algo bueno… - Tomó una de las manos de la chica con la suya, su mano estaba helada al estar cubierto de metal y al ser ya tarde – Recuerdo que al despertar, tu ojo se dirigió a mí, en ese entonces no sabía quién eras, pero sabía que debía obedecerte, así me habías creado. -  Su dedo pulgar recorrió la palma de la albina – Estos cayos que se formaron al sujetar una enorme llave, que era necesaria para reparar a algo tan grande como yo. – Ahora entrelazaba los dedos de sus manos, para explicar algo nuevo – Mi garra antes era tan grande que podía cubrirte por completo, y ahora, tengo algo a lo que llaman “manos” .  En ese entonces, existía la anestesia, pero tomabas uno de mis enormes dedos mientras trabajas en mi rostro, te dificultaba mucho trabajar sólo con una mano, pero yo era aún de carne en ese entonces, y quizás te compadecías de ver a su montura con el hocico lleno de cicatrices y llagas de quemaduras, por lo que sustituías partes mientras le ofrecías el calor de tu mano. - Podían seguir por horas hablando de aquello, pero quizás no era la idea de  la albina eso.
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Re: — A feeble fire is lit at the edge of my heart

Mensaje por Zero el Lun Nov 30, 2015 1:52 am

Preguntar algo sobre el pasado, quizá no fue una buena idea. De un momento a otro, la albina se llenaba de sentimientos que ni ella podía interpretar, era tal vez nostalgia por aquellos tiempos en los que podía montar el inmenso dragón e ir asesinando a sus presas, juntos eran un equipo invencible y las cosas cambiaron con la muerte de ese dragón majestuoso. Fue la mayor pérdida que pudo tener la mujer e hizo el intento de volver a esos tiempos, recuperando lo que antes había perdido, pero a pesar de todo, no era el mismo sentimiento, pero ella se conformaba con saber que estaba con ella de nuevo, aún siendo un androide más que un dragón, más artificial que real. Ese sentimiento de impotencia le llenaba el interior, ella no podía jugar a ser dios y regresarle la vida que alguna vez tuvo, y odiaba no poder hacerlo, pero así eran las cosas, no tenía el poder suficiente para otorgarle la vida de un dragón completo, desprender los cables y tener una vida normal, pero a estas alturas, ¿qué era normal actualmente?

Sintió el contacto de la mano ajena, y no pensó en ningún momento en apartar su mano. Se concentraba en escuchar sus palabras, lo que estaba contando, que de cierto modo, le daba tanta nostalgia como la vida pasada de Index. Conforme avanzaba, sus recuerdos se hacían claros, se imaginaba toda la escena típica que contaba, algo así la hizo sonreír de una forma tan tenue, que era difícil notarla. — Es un recuerdo interesante. —de inmediato apartó su mano una vez que volvió a la realidad y dejó de fantasear con el pasado. De poder ir al pasado, quizá la albina evitaría que el dragón muriese, pero eso de momento, era imposible—. ¿Te cuento mi primer recuerdo de ti? —le preguntó enfocando sus orbes en los ajenos, sin esperar una respuesta, ella se dispuso a contar la anécdota, o mejor dicho, anécdotas—. Un día, estaba en la búsqueda de asesinar a mis hermanas, que eran un peligro para esa era. De un momento a otro, un inmenso e imponente dragón apareció en mi camino, antes de poder reaccionar, comenzó a atacarnos. —una sonrisa nostálgica apareció en su rostro, recordar que un ser así podría plantarse frente a unas diosas era algo gracioso—. La estúpida diosa creyó que podría domar a ese dragón, hacerlo caer a su merced para poder matar a sus hermanas tan pronto como le fuese posible, pero no fue así, el dragón y la diosa se insultaban y se insinuaban que lucharían para ver quién de los dos era más fuerte, pero sus ideales cambiaron y decidieron unir fuerzas. —agachó la mirada unos instantes, quedando pensativa en que si unir fuerzas fue lo correcto, de no haberlo hecho, ese dragón seguiría vivo o eso creía la albina.

Soltó un largo suspiro y volvió a dirigir su mirada en la del albino, desviar el tema de esa forma no fue su intensión, pero se había dado el caso y le resultaba más incomodo de lo normal. — Pero dejando esto de lado, veo que tu memoria funciona lo suficiente. —porque la albina no esperaba que el contrario recordase más de la cuenta, pero eso significaba que su memoria estaba estable, era un alivio, el respaldo de su sistema estaba en orden—. Era una prueba, así que puedes seguir reposando, aún no termina de reponerse el sistema. —le explicó diciéndole otra pequeña mentira, debía dejar el sentimentalismo de lado y enfocarse en lo que realmente importaba en esos momentos—. ¿Crees que deba de dejar de construir a mis experimentos con piernas?, éstos sólo piensan en escapar cuando tienen la oportunidad, si los hago inválidos, puede que no consideren esa posibilidad. —cambió el tema de forma drástica. Caminó hasta donde se encontraban las piezas de su último experimento y las analizó, eran restos solamente, pero la mujer estaba segura de que serian útiles en algún momento, quizá en el futuro experimento, porque claro, cuando consideró la idea de construirlos sin piernas, no bromeaba.
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Re: — A feeble fire is lit at the edge of my heart

Mensaje por Invitado el Lun Nov 30, 2015 2:53 am

El hablar de sus recuerdos se vio interrumpido por la voz de la albina, parecía que ella tenía cosas que contar ahora, Index sin reprochar o decir algo acerca de eso, le prestó atención , sus ojos estaban enfocada en ella, en sus gestos, y en sus palabras, más que todo en lo último,  a lo cual trataba de darle sentido, a pesar de escuchar el relato completo no coincidían los recuerdos de la chica con los de él, ¿es qué había omitido alguna parte importante en su relato?, no realmente, el inicio de sus recuerdos se limitaba a la primera vez que vio a Zero, era muy confuso aquello, por lo que no soltó ni una sola palabra, permaneció serio, y su mirada hasta parecía desinteresada, pero lo que realmente estaba era confuso, llenándose más de dudas que de respuestas, definitivamente hoy no era su día, parecía tener muchas cosas en su contra, parecía que su memoria  estaba más dañada de lo que su creadora pensaba, pero no eran recuerdos relevantes, o al menos eso pensaba, hasta que cayó en cuentas que si el era realmente el dragón de la que ella hablaba, ella realmente no lo había creado, si no que el nació de manera natural, como cualquier otro dragón, pero no entendía realmente le motivo, no le importaba en lo absoluto si el había nacido de manera artificial o natural, no estaba programado para sentir algo, pero si estaba programado para obtener respuestas a sus dudas, pero no tenía ni energías ni ánimos para esto, dejaría que la plática terminara con Zero apartándose del lugar.

Caminaría hacía la camilla nuevamente, pero esta vez se recostaría, su mirada únicamente visualizaba el techo, y las luces que provenían de ahí, cerrando sus ojos, respondió la pregunta de la chica – No creo que sea buena idea, Zero, mejor hay que cerrar bien las puertas del laboratorio, recuerda que los circuitos que conectan las piernas están unidos a todo el cuerpo, tendrías un androide funcional, pero al intentar implementarle las piernas tendrías que empezar desde cero si es que deseas que camine, pues tendrías que programar algo extra, para nuestra economía, pido que consideres no hacer tal cosa. – Habló mientras calculaba con los ojos cerrados, su cerebro parecía estar 100% capaz para calcular las ideas de Zero, y ver si las cosas eran factibles o no, el era su contador, guardián y compañero de laboratorio, por lo que sus cálculos pesaban. Poco a poco, se iba poniendo en modo de reposo, y antes de quedar por completo “dormido”, el soltó unas palabras, dirigidas a la albina – Así que después de todo, no me creaste tu. – El silencio reino, las luces provenientes de la armadura del androide eran azules, indicando que estaba en reposo, su enorme y pesado cuerpo se encontraba tendido ahí, en una camilla que había sido creada especialmente para sostener su peso y un poco más. No escucharía ni pensaría nada después de que este entrara en ese modo, para seguridad de Index, Zero lo había programado de tal manera, que sólo en el laboratorio se podía efectuar todo aquello.

La luna aún estaba sobre ellos, más la albina no parecía dormir, más el androide si lo hacía, un pequeño robot de seguridad pasaba por ahí, quizás Zero ignoraría su paso ya que estaba acostumbrada a escucharlos pasar de un lado a otro, se turnaban para no sobre esforzarse, aquellas pequeñas y inocentes maquinas estaba programadas para desactivar algo si sentían que debía estar apagado, apagaban las luces de las habitaciones que encendían y dejaban apagadas, apagaban maquinas encendidas mientras no estaba Zero, reunían papeleo y también piezas tiradas si encontraban en el búsqueda. Uno de estos, apagó la maquina a la que estaba conectado Index, y el cuerpo del medio dragón no lo tomó muy bien, parte de los últimos programas en los que trabajado la albina se pasaron a los datos de Index, instalándose y funcionándose de manera correcta,  la información buscó un lugar donde guardarse, y al ser más seguro guardarla en aquel enorme cuerpo que en propio disco duro, se transfirió. Se escuchó un sonido similar a cuando un transformador explotaba, la energía había sido cortada de la nada, y el que llevaba armadura oscura necesitaba mucha más,  había hecho corto circuito, humo salía de la boca, este despertó de golpe, y se sentó en la camilla, con la respiración agitada, miraba sus piernas, sus piernas… Metálicas, que su seudo creadora había hecho para el, de alguna forma la función de limpiar las lentes de sus ojos se hacía presente, sin mandar este la orden a sus sistema central, gotas corrían por las mejías de aquel que siempre mantenía su mirada fría, ¿qué era lo qué la chica tenía dentro de ese ultimo proyecto?, ¿y por qué la cabeza de Index ahora estaba llena de furia hacia su creadora?, No había olvidado aún la ultima charla que ellos habían tenido, incluso se despertó pensando en eso…¿Era la razón de que brotara agua de sus ojos?
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Re: — A feeble fire is lit at the edge of my heart

Mensaje por Zero el Vie Dic 04, 2015 7:17 pm

Ante las últimas palabras del albino, la mujer ya no respondió y mucho menos se giró a verlo, no era capaz de cruzar miradas con los orbes ajenos, el decirle que ella lo había creado fue la primera mentira que le dijo, pues la mujer no se caracteriza por mentir, es la primera en soltar la verdad sin arrepentirse de sus palabras, siendo todo lo contrario, esperando que éstas afecten a la persona, al menos en la mayoría de los casos. Ya era tiempo de que el contrario supiese la verdad detrás de los cables que le permitían moverse. Aún poseía parte de sus recuerdos, pero éstos se hallaban en lo profundo de su cerebro, en la pequeña parte de éste que no era artificial. Había permanecido sin uso por mucho tiempo, casi perdiéndose entre todo lo tecnológico. Bastaba con mirar un poco más allá que un simple androide para poder recordar su vida pasada, pero muy poca de ésta, pues la albina no fue capaz de recuperar su memoria por completo, era una de las razones por las que se lamentaba, por ende había dejado ese tema de lado y había jurado no decirle la al mestizo, de lo contrario podría causar confusión y traer consecuencias de las cuales, ella se arrepentiría tarde o temprano.

A pesar de que la de orbes rosados se había dedicado de lleno a concentrarse en su trabajo, es que esa noche parecía ser la más ruidosa de todas, incluso cuando en apariencia no tenía nada diferente, pero el ambiente seguía tenso aún después de su charla, y la albina no estaba acostumbrada a ese tipo de remordimientos que le llenaba el pecho. Escribía y reparaba cosas para distraerse, pero en realidad no estaba prestando atención a su trabajo y hasta ese momento en el que decidió dedicar toda su atención en su trabajo, se percató de que lo estaba haciendo todo mal, casi estaba haciendo todo al revés. Un quejido salió de sus labios llevando su mano a la frente, tal vez necesitaba dormir y es que estaba agotada por el experimento fallido de antes. Hacía tiempo que no se había agitado tanto, pero al luchar contra Index volvió esa sensación de peligro y adrenalina, hasta cierto punto le pareció divertido, pero dejó de serlo cuando el contrario se veía afectado. Se reincorporó, observando al albino por el rabillo del ojo, asegurándose de que todo estaba en orden. Una vez estando segura, siguió su camino hasta una habitación apartada del laboratorio, pues ese mismo laboratorio era su hogar, el de ambos en realidad. — Todo está bien. —se dijo a sí misma para tratar de animarse, pero es que todo estaba mal con ella, esos temas sin sentido no debían afectarle de esa manera, pero algo dentro de ella se había roto al escuchar la voz de Index pronunciar la cruel realidad, aún cuando el albino no lo dijo con ningún tono en concreto, fue tan seco como solía ser, pero la mujer podía interpretarlo de muchas formas.

Retiró la capa y la dejó caer sobre la cama, dejando a la vista su brazo robótico, a veces olvidando que lo poseía, estaba tan acostumbrada a esconderlo que no recordaba el momento preciso en el que perdió su brazo. Lo observó detenidamente unos instantes, comprendiendo que de cierto modo, ella era igual a su experimento. Una pequeña parte de ella había dejado de ser elohim, aunque fuese una porción diminuta, era la verdad. Soltando un suspiro regresó hasta el laboratorio, sin preocuparse en mostrar su brazo, de todas formas, el mestizo lo había visto antes, ya estaba al tanto de la situación de ella. — Oye... —dijo al entrar al laboratorio, pero se detuvo en seco al no ver al androide por ninguna parte, ¿en qué momento había decidido ponerse de pie e irse?, eso no podía significar algo bueno. El pánico la llenó por completo, corrió hasta las cámaras de seguridad, apartando al pequeño androide encargado de esa labor. Revisó una por una hasta que por fin logró divisar a su compañero, no sin antes enfocar la imagen para asegurarse de que se trataba de él. Soltó un suspiro lleno de alivio y al instante salió del laboratorio para hacerle compañía en el exterior, en especial ahora que se había percatado que las computadoras estaban apagadas y los cables hacían cortos en el suelo, dando a entender que se los había quitado por la fuerza y no había terminado de recuperarse.

Al salir y verle la espalda, estiró su brazo izquierdo; aquel que estaba hecho por un material metálico, pero se detuvo a unos cuantos centímetros de la espalda ajena, bajó el brazo confundida y negó con la cabeza. — ¿Qué crees que estás haciendo? —se colocó a un costado suyo, haciéndose un espacio para observar el paisaje nocturno que el contrario estaba observando—. No te has cargado por completo y has salido, ¿en qué estás pensando? —cuestionó con un tono suave en su voz, casi como si susurrase al contar un secreto. Siguió limitándose a no observar al contrario, permaneció de pie a su lado y con la mirada al frente, esperando que el albino dijese algo en su defensa o dijese el verdadero motivo por el que se hallaba fuera del laboratorio en esas condiciones.
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Re: — A feeble fire is lit at the edge of my heart

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 05, 2015 12:20 am

El miedo invadía cada parte de su cuerpo, sentía intranquilidad, ¿qué sucedía?, parecía que el mundo se empezaba a poner en su contra, todo lo almacenado en su mente parecía una mentira implantada, su mente se empezaba a oprimir, por primera vez en su vida, sentía lo que la gente llamaba miedo, no había ningún sistema que le informara que era lo que sucedía, sus búsquedas dentro de el daban error, no era ningún virus, parecía que tenía un nuevo antivirus, seguramente Zero lo había implementado con esta revisión. Movió sus piernas, flexionando una, y después la otra, recorrió con sus dedos sus muslos metálicos, el sonido que hacía era muy leve, pero era como rayar un metal con otro, hasta sus manos estaban hechas de aquello. Sentía miedo de si mismo, el análisis de su cuerpo y capacidades lo asustaban, con esas manos podía arrancarle la cabeza a alguien de un golpe lo suficientemente fuerte, sus articulaciones de pierna podían dar una patada que mandaría a volar un tráiler, su mente empezaba a sentir que todo aquello podía lastimar a las personas… ¿Pero no era eso lo que estaba haciendo todo este tiempo? ¿Lastimando? Mató a muchos, descuartizó a los que puro, incluso estaba en su mente cuando le arrancó la piel a unos Lycan, porque había sido contratado para aquello, como se pudo arrancó todo lo que estaba conectado a el, sus piernas estaban pesadas y débiles, pero aún eran funcionales, con  lentitud, buscó la salida del lugar, quería respuestas, y no las encontraría, no en ese laboratorio, quizás ese mismo sentimiento era el que hacía salía a todos los experimentos anteriores de Zero al exterior, parecía que los sentimientos eran lo que movían al hombre a buscar libertad, en su mente estaban aquellos libros que leyó mientras viajaba con su creadora, donde hablaba de personas que lucharon por los derechos de un país entero, personas que, pedían su libertad, incluso los que en la actualidad ahora ya es normal ver a un hombre de color ser una persona totalmente libre, hace un siglo este podía recordar como la gente los trataba, los humanoides y sus sentimientos hacían muchas cosas, quizás eso, era aquello que le faltó desde un comienzo a él, tener sentimientos, aunque fuesen artificiales.

Una brisa arrebató sus cabellos, y su mirada, se posó en el infinito cielo, el reflejo de las estrellas se podía notar en las pupilas del medio dragón, su mirada se perdió, igual que sus mentes y problemas, era tan tranquilizante aquella vista, sus problemas parecían diminutos ante aquel cielo estrellando, por alguna razón, “eso” que sentía antes, que eran los sentimientos y no podía controlarlos, se calmaron, al fin ambas partes estaban en tranquilidad absoluta, al menos, fue así por unos minutos. Escuchó la voz conocida, y efectivamente, la conocía, era su creadora, la cual tranquilamente hablaba y se ponía a un lado de él, este guardó silencio por unos segundos, no tenía nada que decirle, salvo una cosa – El cielo. – Dijo a secas con su tono tan habitual y frívolo, aunque eso no respondía ninguna pregunta que le había hecho la chica. Sin apartar la mirada de las maravillosas estrellas que contemplaba – El cielo es maravilloso, me hizo olvidar algo que no sabía porque lo sentía, pero… - Se detuvo un poco, a pensar si realmente decirlo o no, pero al final, lo hizo – Creo que te odio, en mi centro de archivos puedo encontrar información sobre el odio, las características y síntomas son como se describe a esa emoción, por lo que pienso que siento un odio tan grande, que podría matarte. – El tono que empleó era nuevo para los oídos de Zero, ¿el podía hacer su voz así?, sonaba molesto, pero no perdía su serenidad en ningún momento, era como el mismo Index de antes, al menos, eso aparentaba. En un movimiento rápido, con la mano más cercana que tenía, tomó Zero por el cuello, sin ejercer presión, ¿estaba distraída? ¿le dejo hacerlo?, quizás un poco de ambas. El albino frunció el ceño, con obvia molestia – Me tuviste de esclavo tanto tiempo, en un cuerpo creado por ti, te pude haber roto el cuello con la fuerza que tengo, no lo entiendo. – Se quejaba, pidiendo respuestas en su mente pero presentando sus conclusiones con su voz - ¿Me pensabas tener de esta manera siempre? ¿No te han sido suficientes estos cientos de años? – Ejerció un poco de presión en el cuello de la chica, o eso pensaba el, con su fuerza no sabía bien que pasaría - ¡Todo este tiempo pensé qué era un androide cómo cualquiera, creado, estoy decepcionado de ti, Zero! – El nunca antes visto tono de enojo de Index se hacía presente. La soltó, con un suspiro, su boca temblaba levemente, contenía su ira, era tan capaz para ser un sirviente que contenía su ira de manera perfecta, pudo haber atacado a Zero, a pesar de esta sobrecalentado, ese agarrón de cuello pudo ser una patada o un golpe, pero este se reprimió, no quería hacerle daño, pues veía de manera totalmente distinta a la albina. Trató de controlarse, apretando su puño con fuerza en palma, “crack”, se escuchó al cabo de unos segundos, seguramente se había roto unos dedos por hacer aquello, su mano no estaba diseñada para hacer eso. Entrecerró sus ojos, ahora, viendo la tierra que tenía un tono azulado muy oscuro, efecto de la luz lunar que los cubría, estaba perdiendo la cabeza poco a poco, y antes de volver a callar, soltó unas palabras – Dices, que fui un dragón antes, uno de carne y hueso. ¿Cómo fue que morí? ¿A tu lado? ¿Protegiendo algo o a alguien? – Tenía curiosidad acerca de su pasado, ya no podía hacer nada acerca de su cuerpo, solamente saber que huellas había dejado en la vida de la albina en su vida pasada.
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Re: — A feeble fire is lit at the edge of my heart

Mensaje por Zero el Dom Dic 06, 2015 4:33 am

Uno nunca sabe cuándo se ha creado un monstruo hasta que lo ve con sus propios ojos. Hasta el momento había escuchado todo lo que decía el albino, decía cosas que no acostumbraba, al menos desde el punto de vista de la elohim, su creación estaba actuando extraño esa noche. Consideró que se trataba de un delirio de media noche, no solía descansar y en ocasiones alucinaba o se sentía cansada de más, creyendo que ve o escucha cosas que realmente no se han dicho o no han pasado. Para su mala suerte, el agarrón del contrario le puso los pies en la tierra, no estaba imaginando cosas. Por unos instantes se sorprendió por la acción ajena, era la primera vez que Index mostraba agresión hacía su persona, lo que la confundió y no comprendía lo que le ocurría y el motivo que tenía para intentar romper su cuello. — Toma un número y espera, no serías el primero en odiarme. —lo dijo de una forma tan seca e indiferente, que parecía que la albina no sentía nada por la forma en la que el albino la trataba, cuando era todo lo contrario, estaba confundida y dolida en el fondo, la persona más cercana a ella la detestaba, espera, ¿la odiaba?— Tú tienes... —pero antes de responder, el contrario la soltó, ella logró mantener su equilibrio y mantenerse de pie.  

Nunca fuiste un esclavo. —recalcó ese detalle, le ofendía que el mestizo tuviese esa idea—. Si te pones a pensar, fuiste un compañero, tuviste tus libertades, nunca te limité a permanecer en el laboratorio, sé que es tedioso tener que estar siempre ahí. —dijo con tranquilidad. De los labios de la mayor nunca salió algún tipo de prohibición para el contrario, en realidad, sólo le advertía que debía tener cuidado, su apariencia no era del todo amigable y por estar siempre acostumbrado a la masacre, no estaba listo para salir al exterior, por así decirlo—. Era mejor hacerte creer que eras un androide por completo. —respondió desviando la mirada, ahora más que nunca no era capaz de cruzar la mirada con la ajena, no en esos momentos en los que se veía como una mentirosa o farsante. Estaba a punto de quejarse, pero se vio interrumpida por las preguntas que nunca creyó que escucharía y que había intentado evitar que saliesen de su boca—. No creo que sea buena idea hablar de esto, regresemos. —intentó evadir la conversación, era la primera vez que se le veía tan inquieta, intentando huir de algo, de alguien, quizá de sí misma, de la realidad, de muchas cosas. Cruzó sus orbes con los orbes de él, sabía que seguiría insistiendo, así que se resignó a que ese momento era inevitable y que tarde o temprano iba a ocurrir—. Fue mi culpa, ¿sabes? —dijo alzando un poco la voz con un tono entre molesto y dolido—. No es que quiera recordar que por mi culpa; mi compañero... —agachó la mirada para corregirse— mi mejor amigo, hubiese muerto por mi culpa, fui la única culpable por tu muerte, no quise seguir pensando en ello y traté de hacerme creer que eras una creación mía, por completo. —soltar la verdad la hacía soltar un gran peso de sus hombros, pero a la vez, un dolor en su interior—. Si no te hubiese hecho pelear...tú no... —su voz se quebraba, casi como si estuviese a punto de soltar algunas lágrimas, pero no estaba a punto de hacerlo, era fuerte como para luchar contra lo que su cuerpo pedía.

Guardó silencio mientras observaba la hierva que pisaba, como si intentase ocultarse en ésta. — No estoy preparada para esta conversación, así que no diré nada más. —sentenció aún con la mirada baja, pero tratando de recobrar su compostura y no dejarse llevar por el sentimentalismo—. Pero, puedo decir que, en la misma batalla en la que perdiste la vida, yo perdí mi brazo izquierdo y mi ojo derecho. —alzó su mano para observar la palma de la misma, ahora su brazo fue sustituido por una prótesis, su ojo por una flor, pero no una flor cualquiera puesto a que contaba con una variedad de funciones en ella—. Si tanto me odias, puedes matarme ahora, no estoy dispuesta a poner resistencia, después de todo este es nuestro destino. —destruirse el uno al otro, en realidad, sólo ser ella quien perdiese la vida. Fue la promesa que aquel dragón y ella hicieron, era probable que el albino no lo recordase más, pero una vez que todo terminase, él sería quien terminaría con la vida de la albina. El único material capaz de destruir su brazo y su flor, era el mismo material con el que estaba hecho Index, además que, no dejaría que nadie más fuese a asesinarla más que él—. Si no planeas asesinarme, puedes regresar al laboratorio y colocar los cables en su lugar de nuevo. —lo desafió con la mirada, cruzó los brazos y mantuvo el silencio para esperar que el mestizo tomase una decisión, la mujer estaba cansada de permanecer en el exterior.
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Re: — A feeble fire is lit at the edge of my heart

Mensaje por Invitado el Dom Dic 06, 2015 10:42 pm

La chica parecía guardar la calma a pesar de todas sus palabras, ¿no le importaba lo qué él podía sentir?, ¿cómo es qué antes sentía respeto por ella? Las cosas habían cambiado, desde el incidente de la camilla todo lo que Zero era para él parecía una mentira, apretando los dientes para contener esa furia que sentía. Todo cambió cuando empezó a relatar una historia, la albina parecía estar sufriendo en el interior, él la conocía bien,  si un perro puede saber cuando un humano sufre o no se siente bien, era ridículo pensar que el, al estar tanto tiempo con ella, no se hubiese percatado en más de una ocasión que ella se encontraba con ese dolor interno. Las palabras habían confundido al medio dragón, ¿amigo? ¿el podía ser el amigo de su creadora?, quizás hace no mucho no hubiese prestado atención a esa palabra, pero de labios de la albina no había escuchado esa palabra antes, eso le hizo sentir todo lo contrario a lo que el estaba sintiendo momentos antes, sentía algo agradable, que hasta su cuerpo reaccionaba, quizás eso era lo que los humanos llaman “felicidad”, eso pensaba Index. Parecía que el enfrentamiento que en el pasado terminó con su vida, había sido más dura de lo que el pensaba, pues la chica que estaba frente a el no salió ilesa, miró con tranquilidad su brazo y luego el ojo, eso lo hizo recapacitar, con su cabeza asintió, para la última petición de la albina, era hora de volver adentro, estaba helado, seguramente ella tenía un poco de frío.

O eso pasaría si su odio fuese por el haber muerto en esa batalla y ser reconstruido. – ¿Crees qué matándote me voy a sentir mejor? – De un rodillazo en el estomago, la lanzó al interior del laboratorio, quedando tendida en el pasillo que conducía a los interiores del lugar, con pasos lentos y pesados se acercaba a ella – Justo cuando necesito mis katanas, no están. – Pensó. Al llegar frente a ella, este la miraba desde arriba, su mirada era serena, pero sus ojos se había tornado de color carmesí, como si estuviese listo para matar – Podemos volver a trabajar juntos, pero no estoy satisfecho con escuchar unas cuantas palabras, tienes que entender un poco como me siento. – Se inclinó, dejando su peso sobre una de sus rodillas, con suavidad, este tomó el brazo-prótesis de la albina – No estoy molesto porque me hayas "regresado a la vida", estoy molesto porque me lo ocultaste, la que nunca mientras tuvo que ocultar algo tan importante para mí, todavía hay alguna parte de mi que quiere creer que esto sólo es una escena creada por mi mente mientras estoy en estado de reposo. – Con una mano sujeto el brazo, la otra se respaldó, poniéndola cerca de su hombro. Sin pensarlo dos veces, jalaría aquel miembro postizo, con obvias intenciones de arrancarlo, no se detuvo hasta que lo hizo, removiéndolo de su lugar con fuerza bruta, para luego lanzarlo a un costado como si de basura se tratase, en su rostro no se notó emoción alguna, no lo disfrutaba, no le desagradó hacerlo, era como el Index que ella conocía, ¿es que sin saber qué tenía emociones ya las estaba aprendiendo a controlar?, era eso o no sentía nada al dañar el cuerpo de su compañera. Se puso sobre ella, apoyándose con sus brazos en el frio suelo y sus piernas cerca de las caderas ajenas. - Zero. – Dijo con tranquilidad, tomando el único brazo que le quedaba a la chica, y tal como lo había hecho hace unas horas atrás, entrelazó los dedos de la albina con los suyos, pero esto no se quedó ahí, este poseía la función de trepar hasta las paredes más resbaladizas y aplanadas, Zero le había instalado uñas, que más parecían garras, que salieran cuando este lo deseara, estás se activaron, su dedos empezaron su recorrido por la mano de la chica, desgarrando la piel ajena desde los encajes de los dedos, pasando  por la palma, y bajando hasta el codo, estas garras cortaban como si nada hubiese a su paso, incluso, si este hubiese adentrado un poco más aquellas peligrosas armas, hubiese rasgado el hueso. – ¿Alguna vez has sentido miedo? – Se detuvo en su recorrido, sin apartar la mirada de los ojos rosa de la albina – Porque… creo que yo tengo miedo ahora, de mi mismo, de lo que soy. – Sonaba como si se quejaba de algo, pero realmente quería transmitirle su disgusto a Zero.

Sus rostros poco a poco se iban acercando, sus narices se rozaron, y este, soltó unas palabras - ¿Doy miedo, Zero? – Su cuerpo quedo inmóvil, sus ojos se cerraron con lentitud, su fría nariz estaba en contacto con la ajena, más no se movió, ni una sola articulación de él lo hizo, se había apagado, su sistema dejó de funcionar, no tenía la suficiente energía y había gastado mucha en aquellas acciones innecesarias, ahí estaba el cuerpo del albino, inmóvil, sobre aquella persona que él siempre consideró su creadora.  
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Re: — A feeble fire is lit at the edge of my heart

Mensaje por Zero el Miér Dic 09, 2015 11:15 pm

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