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Eres como un hueso... Fácil de encontrar pero difícil de romper [ Privado ]

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Eres como un hueso... Fácil de encontrar pero difícil de romper [ Privado ]

Mensaje por Michelle J. Drakengard el Dom Nov 22, 2015 6:20 pm

Un suspiro escapó de mis labios como si nada tuviera que hacer en donde me encontraba pero la verdad es que venía siguiendo las pistas de mi objetivo como si nada fuera muy difícil. Apoyé suavemente en la mesa el vaso de whisky, bajé la mirada al mismo como si buscara una respuesta antes de levantar la vista para observar a mi invitado en esa mesa - ¿Así que dices que Zero está en el bosque? ¿Cómo estás tan seguro? Esa mujer no se destaca por dejar cabos sueltos - mi voz mostraba un pequeño ápice de curiosidad, recordaba que era muy difícil de hallarla porque cuando el mismo gobierno ucraniano solicitó su ejecución yo fui la elegida para elo pero vaya sorpresa, fue el único trabajo sin terminar que me quedó, la única que pudo escapar de mí frente a mis narices sin que me diera cuenta - Zero es conocida en Viborg por sus trabajos con los habitantes. Cualquier persona que pueda costearlo ella la convierte en un androide o lo cambia por completo, encontrarla en el bosque no es una tarea fácil pero confío en que la información que tienes te servirá para hallarla. No me interesa saber porque la buscas... - le observé seriamente por unos segundos y coloqué un sobre con su paga - No hables más y vete - ordené severamente y cerré los ojos apoyándome en la silla como si descansara - Tenemos una situación difícil aquí. Ir al bosque directamente es una idea bastante ridícula pero no es lo importante, ¿por qué iría Zero al bosque? ¿Por qué un laboratorio allí y volverse tan fácil de encontrar? Esto no tiene sentido, parece que fuera un cebo para atrapar al primer pez estúpido que asomase al anzuelo, sin embargo este hombre parece muy seguro de lo que dice... - estuve callada unos segundos con los ojos cerrados y acomodé mi sombrero cubriendo la frente - Sin embargo Zero nunca fue una mujer difícil de encontrar todo el tiempo pero si es muy escurridiza, seguro se acordará de mí - sonreí divertida por la idea y me puse de pie tomando el vaso de whisky para terminarlo de un solo sorbo, dejé el dinero en la mesa y salí del lugar.

Salí a las afueras del bar para observar el cielo - La noche es joven pero cazar en velo nocturno a Zero es mala idea. Volverá a escaparse y no deseo transformarme - estaba pensativa bajo el firmamento nocturno iluminado por las luces de Viborg y al ser incapaz de ver las estrellas devolví mi mirada hacia adelante comenzando a caminar hacia mi departamento - Espero que estés lista Zero porque a primera hora iré a por ti... - pensé seriamente caminando a paso acelerado como si el tiempo fuera poco pero aún tenía toda la noche por el horario que era. Estaba ansiosa por volverme a encontrar con esa maldita mujer escurridiza, el primer fracaso de mi lista de asesinatos pero no era un objetivo pendiente en verdad, sólo era un capricho por mi orgullo de ejecutora y además de que necesitaba respuestas a cosas que solo la albina me podría dar, necesitaba de ella tanto como podría necesitar de mis armas y aunque me pudiera dar asco esa situación no podía negar que era sumamente interesante el volver a cruzar caminos con alguien que escapó de mi no solo en su asesinato sino que siempre lograba estar un paso adelante de mí, a estas alturas estaba segura que ya sabía de mi llegada a Viborg. Llegué al edificio de mi apartamento e ingresé como si nada dispuesta a prepararme para la mañana, ingresé a la estructura y pasé apresurada directa al ascensor tomando el móvil y marcando - Hey Matt, lamento llamarte a esta hora, se que es la medianoche y sueles dormir pero necesito un favor - mi voz sonaba tranquila, marqué el piso al que iba - ¿Qué ocurre Michelle? Debe ser algo importante para que no respetes mi hora del sueño... - en el momento se escuchó el bostezo de Matt y me reí - Necesito que me esperes en el bosque de Viborg y me lleves una granada PEM, trece cargadores de Magnum calibre .50 Action Express bañadas en oro y un rifle de precisión, no puedo usar mi Heckler & Koch, lo incautaron cuando llegué y no lo he podido recuperar. ¿Es posible? - durante la conversación podía escuchar a Matt anotar todo a los apurones, el ascensor se detuvo y salí del mismo con el móvil al oído - Está bien Golden, lo tienes todo para las seis de la mañana. Que descanses - antes que pudiera responder cortó la comunicación dejándome totalmente con las ganas de disculparme.

Suspiré con pesadez debido al apuro de Matt pero sabía bien que tendría todo para esa hora, caminé por el pasillo del noveno piso hasta el décimo primer apartamento y lo abrí entrando en la comodidad del mismo - Tengo todo para mañana y está todo arreglado. Vamos a ver... - cerré la puerta viendo el interior de mi hogar como si nada y fui al sofá para sacar una navaja - Que más da, no viviré mucho aquí - murmuré riendo y clavé el filo del arma en el almohadón del sofá cortándolo y luego metí la mano sacando un fajo importante de dinero, el que usaba para mis compras. Tomé el monto para contarlo estando de rodillas en el suelo - Me cobrará esto por despertarlo - giré los ojos y lancé el fajo atado sobre la mesa de lo que sería mi living para enseguida ponerme de pie e ir hacia el cuarto, volví a arrodillarme en el suelo y metí la mano bajo la cama para sacar un gran maletín. Abrí el mismo encontrándome con mis armas y el espacio vacío de mi rifle - Maldita aduana... - di un golpe en el suelo con fuerza aunque preferí no darle mayor importancia y tomé las dos desert eagle dispuesta a limpiarlas - Ha pasado tiempo chicas, hemos llegado y no hemos hecho nada pero es mejor ir a visitar a una vieja amiga... - murmuré hablándole a mis pistolas que comencé a desarmar para poder limpiarlas y engrarsarlas adecuadamente, una vez al mes siempre les hacía un mantenimiento para comprobar que estuvieran todas sus piezas en orden, en especial la cámara que se solía dañar normalmente con el baño de oro que tenían las balas pero al ver todo en orden solo volví a armarlas y me retiré a la cama dejándolas junto al fajo de dinero, una vez que las dejé volví al cuarto para desvestirme y acostarme semidesnuda en la cama colocando un despertador para las cinco, solo tenía cuatro horas para dormir.

Descansé cómodamente durante mis horas de sueño puesto que el whisky había apagado efectivamente mi cerebro pero al oír el despertador a las cinco de la madrugada me desperté de un salto y procedí a darme una ducha de agua fría, me vestí al salir usando una blusa negra y un pantalón militar ceñido al cuerpo de color negro, me coloqué mis botas militares y luego el porta armas que dejaban las pistolas a mi espalda en la altura de los hombros, suspiré pesadamente y tomé los cuatro cartuchos que me quedaban para guardarlos en los bolsillos del pantalón y luego tomé mis armas para guardarlas, agarré la chaqueta de cuero negra que solía usar y até mi cabello con una coleta alta, estaba lista para partir pero ya no lucía como siempre, era distinta esta vez. Torcí mi cuello de lado a lado mientras salía del apartamento y lo cerraba con llave, caminé al ascensor y bajé por el mismo para despedirme del cuidador pero esta vez me dirigí caminando hacia otro lado, no fui hacia el bosque directamente sino que busqué el vehículo que debería haber llegado hace unos días a un taller que estaba a unas seis manzanas del lugar. Caminé apresurada, la mañana estaba teniendo espacio aunque por la zona el sol no saldría hasta pasadas las 6:30 am por lo que tenía algo de tiempo aún, la mañana se levantó fría pero sin mucha nieve a comparación de otras ocasiones por lo que las calles estaban en condiciones para conducir a alta velocidad; llegué al taller e ingresé como si fuera mío y saludé a quienes atendían el vehículo - ¿Y qué tal está? Se que han estado trabajando en el por unos cuantos días - sonreí casi amable mientras dejaba el dinero arriba de una mesa, ese fajo lo había sacado de lo que ya tenía puesto que ese choche solo había sido reparado - Estuvo difícil pero logramos restaurar el motor, no es tan fácil reparar un Audi TT a estas alturas pero lo logramos. Toma, llévatelo - vi que lanzaron las llaves y las atrapé en el aire para acercarme al Audi color azulr, toqué la parte de arriba del techo como si estuviera acariciando el abdomen de un hombro, suave y curiosa - Buen trabajo pero lo siento, no puedo perder más tiempo. Tengo una reunión en media hora, gracias - rápidamente me subí al vehículo y encendí el mismo dándole marcha atrás y tomar el camino directo al bosque.

Habiendo iniciado el viaje pasé por varias calles de Viborg antes de salir directo a la carretera que llevaba a las afueras del bosque, tomé el móvil y lo puse en el asiento del acompañante marcando el número el número de Matt y lo puse en alta voz - Hey Michelle, ¿a cuánto estás? Faltan diez minutos para la entrega, ¿estás atrasada? - suspiré pesadamente - Lo siento Matt, tal vez llegue solo cinco minutos tarde, tuve que pasar a recoger mi auto para llegar. Lo había dejado en un taller para que lo reparasen, su motor necesitaba una restauración completa - aquello no parecía agradarle mucho a Matt pero se lo tragó - Entiendo, no te preocupes. Tenemos todo aquí, estamos esperándote y tengo un poco de información extra pero es gratis. Te veo en quince minutos - nuevamente como era su costumbre cortó la comunicación antes de que pudiera decir algo - Maldito crío, se cree importante solo porque me provee el baño de oro a mis balas. Si pudiera deshacerme de él pero ya para eso tendré tiempo... - mi mente estaba revolucionada con lo que pasaría por lo que simplemente era algo sumamente interesante que sería del día de hoy, siendo de mañana lo más probable que encontrase el lugar pero no a Zero por lo que debía estar lista para decepcionarme. Detuve el auto en la entrada del bosque donde me esperaba un muchacho alto y esbelto de cabello oscuro acompañado de un hombre mucho más grande de tamaño, sin embargo tenían las bolsas con lo solicitado - Buenos días Michelle - escuché por parte de Matt mientras bajaba del vehículo y me acercaba a él con el fajo de dinero - Hagamos esto rápido que Zero no es idiota, seguramente sabe que estoy aquí - repliqué rápidamente mientras daba el dinero y recibía mi paquete. Una ráfaga de aire pasó por mi rostro y cuello causando que me estremeciera un poco - Todo está en orden y pareces tener frío, ¿no te lo esperabas? - dediqué una mirada fulminante al muchacho - Ya ya, tranquila. Zero tiene un cercado algo extraño a las afueras de su laboratorio y varios androides de seguridad, lo más probable que necesites el PEM para entrar pero te aconsejo que lo uses en los androides del techo. Tu rifle tiene un silenciador y la mira que te dejé es para disparar a unos ciento cincuenta metros, no es mucho pero no puedes limpiar y tardar mucho en llegar - escuché atentamente - Cuando logres deshabilitar a todos los androides o a los más importantes solo busca una escotilla, allí verás la entrada... - en el momento que Matt se calló sonreí por unos segundos.

Me desperecé tomando el bolso y lo metí en el auto - Gracias por la información - tras mis palabras volví a arrancar el vehículo y conducí directo hacia el bosque por una carretera hecha para autos, más que nada estaba así por las personas que solían visitar los bosques. Conduje durante veinte minutos y detuve el vehículo para bajar del mismo tomando el bolso y cargarlo a mi espalda, una vez lista empecé a caminar por la hierba aunque durante la caminata me di cuenta que no contaba con unos binoculares que me facilitasen el acceso pero ya estaba allí, no retrocedería por nada del mundo. Caminé durante unos quince minutos bajo la oscuridad hasta que el sol comenzó a asomarse entre árboles con el fin de iluminar el norte de Viborg, suspiré pesadamente al sentir un pequeño escalofrío por culpa del frío pero enseguida di con lo que buscaba - Aquí debe ser... - advertí en voz baja antes de acercarme rápidamente al borde de lo que parecía un pequeño acantilado y agua, repentinamente el bosque tomaba el aire de una selva por lo que abrí el bolso y saqué la mira del rifle para usarla como binocular. Empecé a observar detenidamente desde mi lugar, un sitio cubierto de arbustos y árboles que me daba buen acceso a lo que parecía ser un puente - Esta desgraciada lo pensó en grande... - guardé la mirilla en el bolso para dejarlo ahí - Si tiene un puente es porque suele esperar gente - mencioné en voz baja para enseguida tomar unos cuatro cartuchos más de las pistolas y guardarlos; comencé a caminar costeando el lugar con tranquilidad aunque teniendo cuidado de no tropezar para no caer de una caída que más o menos tendría unos sesenta metros. Mis pasos me llevaron hasta el puente donde me detuve y levanté las manos - ¡¿POR QUÉ NO ASOMAS TU TRASERO AQUÍ AFUERA ZERO?! - grité con fuerza teniendo en cuenta que seguramente me podía oír por algún lado. Empecé a caminar tranquilamente por el puente hacia la puerta.

Mi grito esperaba que no fuese ignorado pero durante mis pasos comencé a apreciar con claridad donde estaba metiéndome, una fortaleza de acero oculta en los bosques y especialmente la cantidad de androides a la vista aunque estos no parecían ser más que meros vigilantes de presencias hostiles. Mi cabeza se movía de un lado a otro observando todo, las botas sonaban a cada paso que daba sobre el acero del puente como si se tratase de una visita, sin embargo me detuve en la mitad del camino y me quedé parada esperando alguna clase de respuesta o atención por parte de quien debería asomar sus narices allí.
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Re: Eres como un hueso... Fácil de encontrar pero difícil de romper [ Privado ]

Mensaje por Zero el Vie Nov 27, 2015 2:03 am

No es necesario destruir el pasado, se ha ido; en cualquier momento, puede volver a aparecer, parecer ser y ser presente. Es algo en lo que la albina siempre había pensado, pues había dejado muchas cosas tras de sí, tanto buenas como malas, en especial malas, nunca tuvo el miedo de manchar sus manos de sangre, tanto de culpables como de inocentes. En sus constantes viajes la albina siempre tenía que matar a alguna persona, por un simple motivo: comida. Para alguien que estuvo desempleada como ella y en aquellos tiempos difíciles, adquirir comida no era nada sencillo, dejó el robo de lado y cambió ese hábito a invadir viviendas ajenas en las que comía todo lo que podía, quizá un nuevo nivel para el robo, pues por lo general mataba al dueño del lugar junto con sus familiares o amistades. Aún recuerda el día en el que olvidó encargarse de la hija del dueño de una de las casas en las que había entrado a robar el alimento. La menor le había preguntado los motivos por los cuales había asesino a sus parientes, a lo que la elohim no dejó su sinceridad de lado, para decir fríamente que no tenía un motivo en especifico, había sido un reflejo. Una respuesta que pudo ser devastadora para la menor, pero para la albina fue algo totalmente normal, para posteriormente asesinar a la cría.

Ese día que llenaba su cabeza de recuerdos, había salido a comprar materiales que serían necesarios a futuro, ademas de que tenía que encargarse de cierto problema externo a su laboratorio. Iba tan pensativa por la calle, que habría jurado que vio a cierta persona caminar no muy lejos de donde ella se encontraba. Tuvo la necesidad de girarse sutilmente para verla alejarse en el camino, viendo únicamente su cabellera rubia balancearse al compás de sus caderas. Negó con la cabeza y siguió su camino para dejar de obstruir el paso en la ciudad, era imposible que se tratase de esa mujer de su pasado, justo en el preciso momento en el que recordaba algunos acontecimientos precisamente del pasado, era demasiada coincidencia en un día. Anteriormente conoció a una bella mujer que intentaba asesinarla, en numerosos encuentros para nada fortuitos, la rubia intentó ponerle una mano encima o mejor dicho, muchas balas encima para terminar con su vida y en todos los encuentros Zero había logrado escapar o perderla de vista. Lo que la albina podría admirar de aquella mujer, era la precisión y la puntería que poseía para las armas de fuego. Con dificultad conseguía escapar ilesa, pues más de una bala había logrado rozarle su piel blanca y tersa. Después de tantos años, regresaba a su vida para seguir con el mismo propósito, en el claro caso de que esa mujer rubia de antes se tratase de la misma persona, lo que deseaba que no fuese así, ya que no estaba en condiciones de atraer enemigos, en especial enemigos tan peligrosos y amenazadores como podría serlo esa mujer.

La mujer al estar segura de que la rubia no la seguiría, decidió entrar en un callejón para llamar a su compañero. La noche no tardaría en caer y la albina elohim no había terminado sus labores fuera, aún quedaba atender un asunto menor, pero no por ello menos importante. Con un comunicador que se localizaba en su oreja, llamó inmediatamente a su experimento para darle el aviso de que no llegaría tan pronto. — Index, estaré fuera un par de horas, regresaré más tarde, te dejo al mando y cuidado del laboratorio en mi ausencia. —le indicó sin alzar mucho la voz, por si alguien se entrometía en asuntos ajenos, que ya más de una vez le había ocurrido—. Haré lo que esté a mi alcance para cuidar del laboratorio, no tienes de qué preocuparte. —respondió el albino por el comunicador que tenía integrado. Sin que la mestiza diese alguna respuesta o agradecimiento por lo pedido, colgó la llamada. Después de todo fue una orden, no una petición, así que no debía darle las gracias por nada, el contrario estaba obligado a aceptar sin quejas, estaba en su programación. Se aclaró la garganta y salió del callejón para retomar su camino en dirección a un conocido. Era de noche, pero no le importaba hacerle una visita a alguien que con trabajo conciliaba el sueño, en realidad rara vez lo hacía, por ende no sería una molestia en esos momentos.

Todo su tiempo se gastó en ir y venir de diversos lugares, llegando primero con un sujeto que le facilitaba la mercancía con la mejor tecnología, otros que pagaban por trabajos pasados que realizó; por ejemplo, construir una prótesis a la hija, construir un guardaespaldas. Era una extensa lista de trabajos que había hecho en la ciudad, algunos cuantos pedían más tiempo para pagar las deudas que tenían con ella, otros pocos daban algo a cambio, pero a fin de cuentas todos pagaban el precio por su trabajo y aquel que se negaba a pagar, corría el riesgo de perder la prótesis o el objeto determinado, aunque tuviese que quitárselo por la fuerza. — Escuché que una mujer rubia estaba investigando sobre ti, pidiendo información. —le mencionó uno de sus tantos clientes que pagaba muy gustoso por el resultado, era uno de los clientes frecuentes—. ¿Ah si? No sería la primera. —respondió la muchacha sin prestar mucha atención a lo que el contrario le contaba, aunque en el fondo poco a poco se aclaraba esa imagen de la supuesta mujer rubia, que si no estaba equivocada, anteriormente la había visto y tenía planes ocultos contra ella en ese caso—. ¿No te importa?, parece que te busca con malas intenciones, por suerte no sé mucho sobre ti... —guardó silencio inmediatamente al percatarse de lo bocazas que había sido y el error que había cometido al decir algo parecido a la mujer frente suya—. Así que ella acudió a ti... —decía tranquilamente, pero no una tranquilidad que diese buena espina. Comenzó a caminar lentamente alrededor de aquel hombre y con un movimiento veloz y elegante, desenvainó su espada para atravesar el pecho de aquel sujeto, terminando con su vida casi al instante—. A ver si eso te enseña a cerrar la maldita boca. —agitó la espada para retirar la sangre de la misma y así emprender el camino de regreso al bosque. Sería un largo camino por recorrer.

En el camino, conforme el día hacía presencia, recibió una llamada del mestizo, a lo que inmediatamente contestó al estar en un lugar seguro para realizar la llamada, pues se había adentrado al bosque y no había señales de que hubiese otra persona alrededor, de momento. — Zero, parece que tendrás visitas dentro de muy poco, es mejor que tengas preparado todo, es una mujer que dice conocerte, Michelle, creo que era su primer nombre, de apellido Drakengard, el nombre almacenado en mis datos, pero nunca me encontré con ella físicamente, seguramente tuviste reuniones con ella en el pasado. —informó con una voz seca, carente de emociones. La albina había colocado eso en su sistema por si se daba el encuentro, el contrario debía estar listo para atacar al señalarla como un objetivo. Por un momento, la mujer se quedó sin palabras, incluso detuvo su camino al escuchar la noticia, el saber que estuvo en lo cierto o que sus sospechas se acercaban a la verdad era algo intrigante. Un encuentro del pasado que se convirtió en su presente—. Por razones de seguridad, iré yo primero, puede que sea un engaño. Te avisaré si es seguro o no cuando la vea. —la llamada inmediatamente se cortó, dando por hecho que Index se encargaría de recibirla en lo que la elohim llegaba al punto de encuentro. Aceleró el paso para evitar demorar tanto, tendría que llegar para evitar un futuro enfrentamiento innecesario.

Por otro lado, el androide se había encargado de vigilar a la intrusa desde las sombras, para analizarla completamente y comprender que la rubia estaba armada y que no llevaba ningún arma que no supiese usar. Sin darle más suspenso al ambiente, salió de las sombras el imponente androide. — De aquí no pueden pasar los desconocidos, señor cliente. —Mencionó de una manera directa, y como si fuese una linea que se había aprendido, seguramente Zero le había indicado que dijese eso—. Si intenta pasar, me veré obligado a romperle las piernas, y es muy molesto tirar la basura en medio de un bosque, limítese a intentar hacerme algo con sus juguetes, será inútil. —Ninguna arma humana que pese menos que él podría siquiera romper su coraza, y no precisamente era un peso pluma—. Sí regresa por donde vino, seguramente encuentre lo que busca, y parece que pasó desapercibido... —dijo con el mismo tono de voz seco e indiferente, haciendo una señal del camino que podía tomar de regreso por el sendero. Pero para ese momento, Zero ya se encontraba a espaldas de la rubia, no había dudado en ponerse frente a ella para intentar resolver el supuesto problema que presentaba su presencia en el lugar.

Michelle cuanto tiempo. —le dijo con un tono irónico mientras cruzaba los brazos—. No esperaba que siguieras viva, esperaba ver tu estúpido cadáver en alguna parte. —fue totalmente directa y sin remordimiento alguno de lo que estaba diciendo, lo decía con toda la intensión de ofenderla o mofarse de ella—. Index, puedes volver. —le indicó a su compañero para que regresara por donde vino para que ella pudiese encargarse del problema sola, porque realmente podría hacerlo sola—. Había escuchado que vendrías a visitarme, pero no creí que estarías irrumpiendo en mi hogar tan temprano.


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Re: Eres como un hueso... Fácil de encontrar pero difícil de romper [ Privado ]

Mensaje por Michelle J. Drakengard el Vie Nov 27, 2015 3:25 am

Mis pasos se habían detenido en el medio del puente y mis manos estaban casi en mi nuca, mis dedos rozaban suavemente las culatas de ambas pistolas por si había necesida de tomarlas con rapidez pero aún así sabía en el fondo que solo eran un adorno en este momento, era consciente que tomar mis armas y empezar una balacera solo para limpiar androides sería un desperdicio de balas, tiempo y dinero, y honestamente no estaba dispuesta a tirar mi dinero a la basura. El viento sopló nuevamente con una brisa otoñal bastante fría debido por la ubicación el e globo que teníamos, sin embargo aquella paz relajada que estaba en el aire se había quebrado en el momento que los pasos de un objeto pesado se hacían presentes para poder oírlos aunque los pequeños ruidos en mi camino por el bosque al final no era mera imaginación mía, solté un suspiro muy suave mientras escuchaba la profunda voz del ser que asomaba entre las somrbas y técnicamente quedaba delante de mí, lo observé atentamente - Apróximadamente unos 700kgs o incluso un poco más, sus pasos son pesados como los de un tanque pero su velocidad no parece muy real, sin embargo es un proyecto de Zero, no puedo tomarlo a la ligera - mi mente comenzaba a maquinar en base a lo que estaba viendo, su voz era bastante ronca y fuerte para ser oída con facilidad - Un desperdicio de balas, parece ser biomecánica o algo superior, no podría destruirlo fácilmente ni dañarlo a excepción de su cabeza tal vez y sus articulaciones pero no tengo balas anti tanque, no me esperaba esto - la situación no estaba a mi favor y sabía que usar una granada PEM era algo demasiado arriesgado - Debo admitir que estoy sorprendida con el trabajo que ha hecho Zero contigo, una coraza resistente, un ente de mayor a los 700kgs, creo que solo una bala antitanque haría daño en tus articulaciones desde el punto frontal - expliqué tranquilamente tomando mis armas y sacándolas de la funda con total tranquilidad, poco a poco ambas desert eagle asomaban hasta salir de sus fundas - Y lamento decepcionarte pero con tu peso actual no estás en condiciones de perseguir a un lupino, serías lo suficientemente lento en una plataforma metálica como yo sería de inútil con una bala dorada. Estamos en una clara desventaja técnica - acoté riendo un poco. Las situaciones desfavorables me fascinaban porque tomarla con humor era lo mío. Levanté las manos arriba sosteniendo ambas pistolas sin ninguna clase de pudor delante de aquel individuo, la voz ajena solo me parecía un entretenimiento más por lo que apreté el pequeño botón de ambas armas dejando caer los cartuchos de las dos en el suelo pero aún así quedaban dos balas, una en cada recámara y yo ya tenía mi objetivo a donde disparar pero todo cambió en una fracción de cuatro segundos en total porque aquello que yo veía como un ser bastante inoperante daba a entender algo sutil en sus palabras - Si a mí me pagaran por cada vez que alguien intenta tomarme por sorpresa creo que mi fortuna sería mayor - mi voz sonó arrogante y claramente estaba orgullosa de mí misma, los pasos de Zero los había oído previamente aunque eran como un pequeño eco en mi cabeza nada más.

Nunca había dejado de prestar atención a todo lo que me rodeaba, el canto de los pocos pájaros del lugar, el viento susurrando con muchísima suavidad, el ruido de los androides, la voz del hombre y los pasos de Zero acercándose con muchísima tranquilidad. La mujer albina pasó por mi costado acabando por pararse delante de mí, su tono sarcástico era un gran fastidio a mis oídos, su voz semi aguda era lo más irritante que podía tener una persona que escuchar pero ahora no estaba en condiciones de ponerme en crítica porque necesitaba de Zero, sin embargo no me quedaría callada sin contestar a sus palabras - Debo darte mérito por tu trabajo pero para la próxima asegúrate de no dejar puntos flojos a la vista, tal vez con mis típicas balas no le haría daño, sin embargo una antitanquie podría destruir sus articulaciones - respondí divertida - Y mi querida Zero, sabes muy bien que los perros de rastreo no nos morimos tan fácilmente y mucho menos cuando estamos entrenados para algo, aunque en mi caso simplemente nadie intentaría matar a Goldean Death - respondí rápidamente a su intención de ver mi cadáver en alguna zanja o lugar donde pudiera apreciarlo - Intenta no ser tan mala con tus experimentos, ¿qué clase de nombre es Index? ¿Por qué no lo llamaste Thundar o Kothar? Son nombres un poco más intimidantes - expresé divertida y burlona hacia la poca imaginación de la mujer para los nombres de sus experimentos pero pese a mis burlas ella era tan efectiva con sus creaciones como yo con mis asesinatos, ambas teníamos un punto de fortaleza en el cual destacabamos notoriamente - ¿No crees que es un poco pronto para deshacerte de tu experimento? Habré soltado los cartuchos pero tengo dos balas y sabes bien que ganas de volarte la tapa de los sesos no me faltan, sin embargo no vengo por tu cabeza - tras esas palabras levanté ambas manos y observé rápidamente para dar dos disparos directos a un solo androide de vigilancia, un disparo a la cabeza y el otro al pecho, una vez vacías ambas pistolas llevé a mi espalda y las guardé mostrándome totalmente tranquila e interesada en una conversación seria con ella. Torcí el cuello de derecha a izquierda porque sentía el mismo contracturado por la tensión del ambiente y luego me desperecé buscando tronar los huesos de mi espalda - Vine temprano porque si espero un poco más deberé volar un par de cráneos y hoy no estoy con ganas de andar vaciando balas en personas, honestamente todo lo que usé para venir me costó una fortuna - advertí seriamente en el momento que una ráfaga de aire se levantó suspiré con suavidad - Vine a buscarte porque necesito algo de ti y exactamente requiero tus servicios como científica - luego de aquellas palabras di un paso adelante para imponerme frente a la albina sin ninguna clase de pena.

Observé seriamente el único orbe visible de Zero, ese color escarlata que junto a su pálida bien y blanco cabello le daban un aspecto amenazante para mi no era más que un ligero adorno, ella no parecía una mujer muy peligrosa pero esa era mi opinión y soy consciente que cuenta con un historial de muertes similar al mío, eso era una gran molestia a decir verdad porque su forma de matar poco elegante no era mi estilo. Llevé mi mano derecha a mi nuca desatando el cabello, liberé la coleta para dejar caer todo sobre mi espalda en una buena melena rubia - No me interesa lo que me vayas a cobrar, necesito un trabajo bien hecho y efectivo, no todo ha estado muy bien que digamos y no vengo por un cambio de apariencia o un ajuste de tornillos, vengo a hablar en calidad de socia - sonaba tranquila como el agua que pudiera estar debajo nuestro, ese puente estaría ubicado sobre una laguna o acantilado, no sabría con exactitud debido a que no conocía Viborg a la perfección aún - Necesito que diseñes para mí un suero que me brinde las facultados de mi transformación y dependiendo de como salga eso mi próxima visita será por un cambio de cuerpo o sexo completo, ¿entiendes? - pregunté con seriedad e interés, estaba claramente en una situación que necesitaba de la ayuda de aquella mujer para poder evaluar mi situación actual. El primero de mis problemas es que los hombres no estaba funcionando con un gran atractivo alrededor de mí y el segundo problema es que requería de algo externo para aprovechar mis habilidades sin acudir a la ridícula transformación lupina, odiaba la mera idea de vlver un perro descerebrado y necesitaba ese control en mí, esa velocidad y esos sentidos, si esta desgraciada era capaz de brindarme eso con gusto pagaría lo que me pidiera.
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Re: Eres como un hueso... Fácil de encontrar pero difícil de romper [ Privado ]

Mensaje por Zero el Sáb Dic 05, 2015 12:19 am

No pudo evitar soltar una pequeña risa en una clara señal de burla, la albina escuchaba lo que la rubia opinaba con respecto a su experimento, el más desarrollado hasta el momento, no terminaba de parecerle divertido lo que ella pensaba. Negó con la cabeza y cruzó los brazos, apenas dejando de reír por lo que escuchaba. — Querida, que las apariencias no te engañen, un arma así con trabajo podría doblegar su armadura. —sonrió de medio lado con cinismo. Dio unos cuantos pasos para disminuir la distancia, pero a la vez, siendo precavida de los movimientos de la lycan. Ciertamente había pasado mucho tiempo desde la última vez que tuvieron su último enfrentamiento y a pesar del tiempo, no debía subestimarla, ella se dedicaba a eso y hacía el homicidio como su actividad diaria, así que la mujer no dudaba que seguía teniendo esa excelente puntería, agilidad y velocidad que la caracterizaban—. Llevo mucho tiempo mejorando a Index, está hecho de un material muy difícil de conseguir, que claro, no lo es para mí. Quizá su velocidad no sea mucha por lo pesada que es su armadura, pero... —hizo una ligera pausa como si se detuviese a pensar lo que estaba por decir— si te ofreces para un pequeño experimento, con tu velocidad podría mejorar ese pequeño detalle. —tenía una clara intención de igualar la velocidad de un lycan, así sería mucho más efectivo a la hora de ir a hacer trabajos, entre ellos, capturar a sus experimentos renegados, que últimamente habían sido demasiados los que decidían escapar al creer que podrían valerse por sí mismos.

Tranquila Michelle. —se interpuso en las ideas erróneas que se hacía la contraria—. Es un androide, no es un perro. —para ella, las opciones de nombres impuestos por la contraria, le sonaron como nombres caninos, por supuesto, el albino estaba lejos de ser algo parecido a un perro, y el considerar un poco la idea de colocarle un nombre horrible como ese, prefería no colocarle un nombre y dejarlo como un don nadie—. En realidad, su nombre es Index Code: 00, pero él adquirió el nombre Index por su cuenta, no creas que fue mi idea dejarle su nombre de creación, pero tampoco estaba dispuesta a negarle la oportunidad de escoger su nombre. —le informó con un tono sereno. La albina tendía a recordar al androide en sus primeros días como si fuese un bebé, pero fue la primera vez que se despertó como un androide y al ser su "creadora", lo consideraba como un hijo, más o menos. Le extrañó lo que estaba escuchando, la rubia no había aparecido en su territorio para cazarla, nada podría intrigar más a una victima que el saber que no han ido a agredirla en ningún sentido, aparentemente. Con atención observó cómo se deshacía de sus municiones que iban a parar a uno de los pequeños androides dedicados a la vigilancia del territorio, eran como cámaras de seguridad, con la simple diferencia de que éstos podían estar de aquí para allá para tener un vistazo general de todo el bosque, de todos sus alrededores y así saber qué tipo de personas entran al bosque, quiénes van directo a verla y quiénes van por simple gusto a la naturaleza o por motivos ajenos a su persona. La siguió viendo directo a los ojos sin inmutarse, aunque la contraria se imponía, no causaba ningún efecto en la albina—. Eso no es propio de ti, quien menos pensé que acudiría a mí; ha decidido dejar su orgullo de lado y venir hasta aquí. —dijo con un notable sarcasmo, no podía creer lo que la contraria estaba diciendo, lo consideraba una trampa. Sintió muchas veces las pistolas ajenas apuntarle en la cabeza como para dejar sus diferencias de lado e iniciar de nuevo, era una tontería.

La elohim se detuvo a meditar la propuesta, si diseñaba aquel suero, podría cumplir aquello que se proponía con Index, aumentar su velocidad, así que la dama de blanco sacaría algo bueno de la visita de la contraria. Mas lo segundo la sorprendió, la sorpresa duró unos segundos para volver a sonreír bajando ligeramente la cabeza. — ¿Estás dispuesta a sacrificar tu belleza para cambiarlo por un cuerpo de hombre? —no podía digerir del todo lo que le estaba proponiendo, aunque si lo pensaba bien, la rubia nunca fue femenina como tal, así que no es como si hubiese un gran cambiado en ella. Soltó un suspiro que admitía su derrota—. Da lo mismo, en nada me afecta aquello. —soltó finalmente, dando por hecho que accedería a cooperar con el pequeño trabajo. Dio algunos pasos hacia adelante, pero se detuvo antes de acercarse al risco—. ¿Qué te hace pensar que te dejaré entrar con armas? —le cuestionó con incredulidad. Cruzó los brazos al mismo tiempo que se giraba sobre su lugar para observarla de pies a cabeza—. Deja todas tus armas aquí, en mi laboratorio no son necesarias. —sonrió burlesca. La mujer quería evitar una posible destrucción en su querido laboratorio y a la vez, hogar. Era necesario tomar precauciones en ese tipo de situaciones, sobre todo cuando no le tenía ningún tipo de confianza en ella, por otro lado, estaba casi segura que llevaría algún tipo de arma oculta consigo, pues la albina dudaba que la rubia confiase en ella también, por ello se conformaba con saber que abandonó la mayoría de su armamento.

Le hizo una seña para que se acercara a ella una vez que la rubia dejase la mayoría de sus armas. Cuando la contraria se acercó al risco lo suficiente —casi obligada por la albina— la elohim la empujó dentro de aquella abertura por donde caía una cascada. En cambio, Zero permaneció en su lugar unos instantes, posteriormente se dirigió a un frondoso árbol donde yacía oculto un elevador. Se adentró a éste y bajó hasta reencontrarse con la rubia una vez más. — Vaya, puedes soportar caídas grandes. —porque su laboratorio era subterráneo, no se lograba divisar en la superficie, no a menos que la persona se acercase lo suficiente, cualquiera creería que tal altura es una muerte segura, por ende prefieren alejarse de ahí—. Lindo aterrizaje. —con indiferencia se acercó al gran portón de hierro, colocó una contraseña en un aparato pegado en la pared, para de esa forma hacer que el gran portón se alzara para abrirles el camino a su destino—. Bienvenida a mi laboratorio. —le dijo con el mismo tono serio de siempre, faltando un poco de emoción en su voz para que sonase como una guía turística—. No toques nada. —le advirtió con una voz severa sin detener su caminata, pronto llegarían al laboratorio principal, pues en esos momentos cruzaban los extensos y amplios pasillos que parecían un laberinto, también a sus costados cruzaban androides con tareas y funciones diversas, por pocos segundos se detenían a observar a la visitante, ya que podrían considerarla como una intrusa de no ser porque estaba caminando detrás de su creadora.
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Re: Eres como un hueso... Fácil de encontrar pero difícil de romper [ Privado ]

Mensaje por Michelle J. Drakengard el Dom Dic 06, 2015 9:32 am

Zero podría burlarse de mis opiniones y eso era bueno, aquella mujer aún seguía subestimando mis armas de fuego cuando elegía lo que debía usar pero mejor mantener la atención lejos de mis elecciones y decisiones, no es muy sano andar mencionando las cosas que una puede hacer cuando se trata de derribar algo - Simplemente no seas tan arrogante y deja de subestimar a los demás, que aún así tienes mucho que mejorar - respondí a su burla en un tono bastante serio y severo, me tenía sin cuidado que hicieras o que pensara pero estaba clarísimo que esa mujer se sobrevaloraba más de la cuenta. El silencio reinó pocos segundos tras mis palabras, atenta y quieta observaba a Zero sin perderle de vista, mis brazos descansaban en mis costados como si nada pasara, el viento sopló con suavidad en un ligero canto - Me temo que no estoy interesada en ser utilizada para esos fines, por más que sea rápida y habilidosa no permitiré correr el riesgo de dejarme alcanzar, Zero - sincera desde siempre, no sería parte de un experimento basado en mí velocidad, era demasiado riesgoso e incluso si lo pensaba podría causarme una muerte segura si eso adquiría la misma capacidad de movimiento que yo porque me forzaría a usar la forma a la que reniego, no deseo usar mi transformación bajo ninguna clase de circunstancia a menos que sea demasiado desventajosa para mi persona; respiraba muy tranquila manteniendo una actitud inusual, no estaba nerviosa ni a la defensiva, me encontraba tan sumida en mis curiosidades que todo lo que Zero significaba en ese momento pasó a ser un simple recuerdo de algo pasado, una cacería poco exitosa de ese entonces, sin embargo mi mente volvió a mí cuando la albina mencionaba lo del nombre de su proyecto - Creo que tienes un serio problema con los perros, al parecer... - realicé una breve pausa para respirar un poco del aire frío - No eres muy lejana a una madre entonces, si le permites decidir por su cuenta significa que deseas que viva a su manera. Es un pequeño cambio en ti - darle mérito por aquello era algo necesario, no podía simplemente pasar por alto aquel gesto "agradable" de permitir que su creación eligiese el nombre que más le gustase pero debo admitir que es bastante curioso viniendo de esa mujer. El sol estaba brillando aunque débil por el horario, ¿cuánto había pasado desde mi llegada? ¿Diez, quince o treinta minutos? La noción del tiempo no estaba de mi lado en ese instante - Créeme, si conociera alguien más habilidosa que tu en el campo de la ciencia no te buscaría, al contrario querría tu cabeza - el sarcasmo ajeno me hizo irritar un poco, esa lengua fastidiosa que poseía era digna de ser cortada en algún momento o de darle un buen balazo para que dejara de moverse, ¿es que Zero no sabe comportarse un poco cuando le hablan? - Además de que todos pasamos alguna necesidad y necesitamos de nuestros enemigos, incluso de quienes hemos intentado matar - un suspiro pesado escapó de mis labios tras mis palabras, la situación no era cómoda, ambas los sabíamos.

Mis ojos estaban posicionados en el rostro ajeno, no perdía oportunidad de analizar sus gestos faciales para descubrir que pensaba, al notarle meditabunda sonreí ladina - Te aviso que no permitiré que lleves un registro de mi sangre, si es lo que estás pensando. Soy una chucha pero no soy estúpida - espeté rápidamente antes de notar su clara sorpresa debido a mi solicitud de cambio de sexo - Oh vamos, ni que fuese lo más raro del universo mujer - respondí con sarcasmo - Ni que fuera una mujer despampanante con curvas infinitas - hice una breve pausa - Es hora de cambiar un poco algunas cosas y este no es un santuario de la homosexualidad, no digo que los hombres no me gusten pero honestamente las manos de una mujer hace mejores milagros que las brutas y ásperas manos de un hombre - una ligera sonrisa perversa apareció en mi rostro tras esas palabras referidas hacia los masculinos. El suspiro ajeno fue una señal divertida para mí, lo encontré satisfactorio saber que se rendía al hecho del cambio - No lo quiero ahora mismo, hay mucho que cambiar antes de eso - respondí pensativa por breves segundos en cuanto me pidió que abandonase mis armas. Le observé de reojo sin desear hacer eso, no estaban cargadas ni pensaba usarlas - Está bien... Está bien... - en ese mismo instante llevé las manos a mi nuca, tomé las armas y las saqué fuera para dejarlas caer en el suelo sin ninguna clase de problema, demostraría confiar lo suficiente como para dejar mis propias armas fuera de este asunto - No deberías sentirte tan amenazada, te necesito viva - espeté confianzuda, mi tono confiado y relajado debería de ser suficiente. Nuevamente el aire sopló meciendo mis rubios cabellos a su ritmo, acto seguido metí las manos en los bolsillos y saqué las dos primeras balas de los cartuchos para dejarlas en el fondo de los mismos, saqué los cartuchos uno por uno de cada bolsillo dejándolos caer en el suelo a la vista de Zero - Como verás, no miento cuando digo que no vengo por tu cabeza - acoté tras dejar todo sobre el metálico suelo del puente. Los objetos caían pesadamente sobre el acero y generaban un eco bastante notorio en el ambiente, eso era curioso teniendo en cuenta lo que había debajo del puente ¿o es que sería todo utilería?, divertida sonreí apenas pero esta se borró ni bien la albina comenzó a empujarme confiada hacia el borde de donde estaba parada. Asomé el rostro por el borde viendo la cascada - ¿Cuánto... - en el instante que me disponía a averiguar sentí el fuerte empujón de Zero que me hacía perder el equilibrio y caer por el lugar - ¡Mierda! ¡Maldita híbrida! - pensé en mi interior al sentir que me había lanzado al agua.

Inicialmente sentí el agua de la helada cascada por el clima, sin embargo a un ritmo acelerado de mi caída terminé entrando por lo que parecía una abertura de acero - ¡Demonios! - mi grito hizo un fuerte eco en el ducto, rápidamente empecé a observar a mis costados buscando adivinar el tamaño de este agujero. Tardé unos dos segundos en darme cuenta, tenía poco tiempo en una caída libre de unos cincuenta o más metros hacia abajo, el agujero tenía un diámetro de casi cuatro metros, eso era un verdadero problema - ¡Tendré que hacerlo! - dije con fuerza para mí misma y enseguida cambié de tamaño para valerme de mi cuerpo en frenar la caída completa. Cambié mi tamaño rápidamente a uno de tres metros de altura, eso me ayudó a estirarme lo suficiente para tocar las paredes de acero del ducto. Mis palmas trabaron la caída empezando a generar una dolorosa fricción - ¡Ahhh! - grité sintiendo el dolor de mis manos resbalar por la humedad de las paredes metálicas, el agua de la cascada mantenía la zona casi lubricada por lo que mi caída era frenada tanto por mis manos como por mis botas que ayudaban a disminuir la velocidad, el dolor creía rápidamente en mis manos al punto que faltando los últimos cinco metros de trayecto me encogí a mi tamaño normal, no podía mantener la concentración lo suficiente como para centarme adecuadamente en conservar el tamaño causando que cayera rápidamente de espaldas sobre el suelo. El impacto fue bastante fuerte contra mi espalda, solté un quejido de dolor y quedé tendida unos breves segundos en silencio, respiraba hondo debido a mi falta de aire tras golpearme, sentía mis manos arder y las palmas estaban rojizas, algunos pequeños cortes se podían apreciar pero estos cerraban rápidamente debido a mi propia habilidad - Me...Me las pagarás... - dije con dificultad por la falta de aire, el golpe había hecho que expulsara todo lo que tenía en mis pulmones y mis huesos se sentían raros, no estaban rotos pero seguramente un ser humano hubiera muerto u otro lycan hubiera quedado peor que yo, era un alivio poder resistir una caída así; me incorporé un poco sentándome en el suelo, respiraba profundamente queriendo recuperar el aire - Eres una maldita perra Zero, la próxima no me empujes por un puente de esa manera, no tienes ni la puta idea de lo que tuve que hacer - se podía notar a simple vista que el cambio forzoso de tamaño había dañado la ropa que llevaba puesta en ese momento, ahora estaba estirada e incómoda - Si lanzabas a otro lycan lo hubieras matado, imbécil - remarqué claramente molesta respirando algo agitada pero aún así me puse de pie para quedar a su par - Me debes una muda de ropa - acoté seriamente sin prestar mucha atención aún al lugar, mi cuerpo me dolía demasiado e incluso la cabeza por el impacto que, si bien no me había roto huesos, si me había lastimado demasiado, cincuenta a setenta metros era una caída excesivamente larga para mí y frenarla con las manos desnudas era demasiado doloroso, aún sentía las palmas arder.

Una vez de pie llevé mis manos a mi rostro y las junté un poco para soplarlas, ardían como si me hubiera quemado y no estaba dispuesta a gastar energia en recuperarme de unas quemaduras leves que habían borrado parcialmente las huellas dactilares, observé a Zero seriamente por breves segundos mientras caminaba detrás de ella para quedar frente a un gran portón de hierro. Vi a la albina ingresar la contraseña dando espacio a una apertura lenta del portón pero lo que dejó a la vista no me sorprendió demasiado, ver androides trabajando a la par que los pasillos parecían un mero juego para la híbrida. Le seguí silenciosa por unos momentos, observaba la espalda de Zero con atención aunque no podía evitar bajar, de vez en cuando, la mirada hacia los glúteos de la mujer para apreciarlos algo lasciva, he de admitir que la belleza ajena era demasiad excitante desde el punto de vista como mujer y de ser hombre hubiera intentado ligar con ella pero eso era un detalle totalmente secundario en ese momento. Escuchaba los pasos ajenos y los de mis botas, cada uno era bastante firme y fuerte, mis ojos iban de un lado a otro buscando analizar o encontrar lo que fuera pero solo podía ver androides observándome de momentos, sin embargo la situación cambió en unos pocos minutos de caminata, unos tres o cuatro minutillos de puros pasos que no parecían dar a ningún lado debido a lo complicado del lugar. Mi respiración era controlada e incluso mis acciones pasaron a ser nulas, solo movía los ojos y cabeza sin hacer más que caminar, no podía arriesgarme a actuar con imprudencia porque estaba en una clara desventaja de armamento y de números pero todo eso pasó a un segundo plano cuando llegamos al laboratorio principal de Zero. Inicialmente me sentí impactada y detuve mi caminar por unos segundos para apreciar con claridad lo que este había mejorado en comparación de los visitados en el pasado, Zero se la había montado en grande con esta creación e incluso el orden y perfección del lugar, no era la misma inventora loca que me habían mandado a matar años atrás, ahora estaba frente a una mujer que dedicaba su vida a esto, una mujer que de desearlo podría duplicar o recrear lo que fuera con una facilidad impresionante y eso era algo digno de temer incluso para mí; me sentí pequeña los primeros segundos de ingreso, mi presencia no era más que una mísera mosca en un mundo de cosas gigantes e incomprendibles. Suspiré pesadamente retomando los pasos detrás de Zero sin dejar de observar nada de lo que había. Mi piel se erizó notoriamente al ver los contenedores llenos de un líquido espeso verde que mantenía los cuerpos en un estado impecable, reptiles, mamíferos, nosferatus, fénix, dragones, por donde mirase podía apreciar razas asesinadas por mí e incluso en muchos casos podía ver que habían sido víctimas en el pasado de ella y mías por igual, ¿acaso los que yo mataba ella los tomaba para sus experimentos? Eso si que era una primicia, ¿sería ella la que estuvo detrás de todos encargos? En cuanto la idea asomó mi mente sacudí mi cabeza para negarla, eso era imposible porque siempre me encontraba en persona con mi empleador.

El acero estaba por donde lo mirase, cables, luces, mesas llenas de químicos e instrumental para investigación, computadoras y androides, todo trabajando al unísono y en armonía, el mérito que merecía esta mujer era demasiado claro. Rompí mi silencio - Debo admitir que has cambiado y evolucionado de una manera que no me esperaba, haces que parezca que yo me quedé en el tiempo respecto a mi trabajo - admití muy tranquila, no tenía problema en reconocer cuando alguien me superaba en aspectos únicos o en cosas que yo nunca lograría - Ahora que veo todo esto entiendo mucho más. Veo a mis víctimas, humanos, animales, todo tipo de cosas pero puedo apreciar que nunca conseguiste ninguno de los lupinos que asesiné, ¿por qué? - la pregunta era una pequeña burla en parte, yo sabía las razones por las cuales nunca conseguiría a un lycan muerto y es porque yo solía despellejarlos y comerlos o incinerarlos para eliminar cualquier rastro de su existencia real, solamente dejaba los huesos que normalmente nunca tienen tanto material genético con el cual trabajar de manera efectiva. Una sonrisa de satisfacción apareció en mi rostro al saber que estaba ejecutando bien mi trabajo, sin embargo todo cambió en segundos cuando me detuve a pensar en lo que me estaba metiendo - Entonces Zero, ¿cómo comenzaremos con el suero? - pregunté primero antes de detenerme en seco y dejar de caminar - A todo esto, tengo dos preguntas más para ti... - hice una breve pausa para tomar aire y pensar la manera de formular la pregunta - ¿Qué tanto sabes de las quimeras en Viborg? ¿Y qué me puedes decir de Mythrein? ¿Me cobrarás por esa información que pregunto? - tres preguntas de una sola vez en lugar de dos, parecía que no supiera contar pero todo fue repentino y la pregunta de cobro era más como una duda de salvataje a saber cuanto dinero tendría que costarme todo. Estaba segura que de esas dos cosas Zero algo sabía por lo que me planté de lleno donde estaba esperando respuestas claras sobre esos asuntos que eran de mi interés, tenía dudas y buscaba consejo pero no encontraría eso en la híbrida, necesitaba de alguien más para ello y sobre las quimeras estaba segura que Zero algo sabría, sería imposible que algo de interés científico pudiera escaparse de esta mujer - Y a todo esto... - sonreí divertida - Admito que tienes un trasero bastante admirable y firme, dan ganas de apretarlo y si fuera hombre de follarlo - mi tono era descarado y sincero, no tenía porque ocultar mis antojos sexuales con esa mujer porque, si bien tenía mi respeto, nada me impedía que pudiera decirle lo que se me antojaba o pensaba - Me atrevería a decir que envidiaría a Index de saber que toma ese cuerpo por las noches - me mordí el labio inferior en clara señal de antojo y celos por esa invención de ella pero ya me estaba desviando del asunto principal aunque algo de diversión nunca hace daño a nadie.

Mis orbes se dirpararon hacia otro lado en ese instante tras la broma, levanté la vista unos simples segundos para descubrir las entradas del aire fresco que recorría el interior porque me resultaba extraño sentir el aroma fresco del aire en el sitio donde estabamos. Enormes disipadores de calor y extractores de aire estaban en el techo puestos en paralelo, una manera ingeniosa de hacer entrar el aire frío otoñal a un sitio donde sería asfixiante trabajar, Zero no era idiota y si bien nunca pensé eso de ella se notaba que le había subestimado groseramente; bajé la mirada un poco para encontrarme todo tipo de cosas a mi alrededor, de mi lado derecho una máquina de ensamblaje para los androides y justo en pleno trabajo armando uno de ello, una mesa de químicos con algunos robots trabajando con ácidos y otros elementos pero lo que más llamó mi atención en ese instante fue la mesa quirúrgica a mi izquierda dotada de un láser para operaciones y extracciones médicas, ¿acaso es que Zero realizaba todo ella misma sin una ayuda médica? Mi piel se erizó y en mi interior una extraña sensación de temor me abordó, empecé a dudar si confiaría un cambio de cuerpo a esta mujer de manera ciega como había tenido en cuenta a primera instancia pero ya estab aquí, necesitaba información y el favor de ella. Volví mi mirada a la albina por breves segundos antes de desviarme nuevamente al pasar por otro grupo de androides, estos estaban trabajando en la extracción de órganos y sangre de un individuo adquirido recientemente, el olor de su sangre impregnaba el aire levemente pero podía sentirlo igual aunque sin indentificar su raza, observé unos momentos viendo como uno de los androides retiraba los intestinos y ponía en una bandeja mientras otro tomaba una sierra eléctrica dispuesto a cortar el esternón para revisar su corazón y pulmones, vaya manera de trabajar. La sangre que impregnaba esa zona era fresca pero si olía con mayor detenimiento se sentía el aroma a un químico especial para disolverla y borrar rastros del metal, eso era algo curioso de notar con el olfato pero en verdad era de temer, si eso disolvía la sangre y borraba rastros de ella significaba que en un cuerpo vivo lo destrozaría a nivel molecular, temblé unos segundos por la mera idea y enseguida vi llevar al androide los intestinos y estómago hacia otro lado alejado, perdí de vista el androide enseguida. Era admirable ver la armonía de las máquinas cuando trabajaban y su eficacia era mucho mayor que la de los humanos, sin quejas ni razones para discutir, solo obedecer y ya, había demasiadas cosas que no me quedaban claras de este lugar pero todo lo que podría ver sería lo que Zero me permitiera y si intentaba escapar seguramente sería perseguida en un sitio que no conozco para nada.

Todo era seguro e incómodo a la vez, estaba desarmada y eso no era buena señal, pese a mis intenciones por estar tranquila uno de los androides de Zero se acercó a mi para tomarme de los hombros al tiempo que otro se acercaba y metí las manos en los bolsillos de mis pantalones sacando las dos balas doradas del fondo y luego retiró la granada pem que llevaba en el bolsillo superior de la ropa ya estirada, como si fuera poco que me viera obligada a usar unas prendas que ya no me iban - Bien bien, si entiendo... - mi tono era pesado en ese momento, parecía quejarme - Las dos balas eran por precaución pero sin armas no puedo dispararlas - mentí enseguida, sabía como usar esas dos balas sin un arma de por medio y era fácil romper un androide con ellas - Y la bomba pem era dedicada a si tenías una creación robótica, después de todo puedo esperar cualquier cosa de tu parte - aclaré con seriedad al tiempo que me dejaba tomar y esos robots me sacaban lo único de defensa que me quedaba en caso de necesidad - ¿Ahora qué harás? - pregunté enseguida, sabía que eso no quedaría así o al menos de Zero no esperaba que lo tomase bien. Empecé a prepararme mentalmente al tiempo que observaba todo el lugar en búsqueda de alguna salida pero nada, todo sería inútil si lo intentaba, ¿debía resignarme a morir allí si Zero lo decía así? Claramente no sería el caso, siempre hay una manera de escapar y aún así mi último recurso sea aquello, lo usaría sin más de no tener otras opciones mejores para escapar; respiraba profundamente relajando el cuerpo, me dejé llevar un poco en lo que esperaba que algo pasara, alguna decisión de la albina al menos para saber que debería hacer pero por otro lado estaba muy curiosa del sistema de seguridad ajeno, ¿cómo es que sabían de mis dos balas y la bomba pem? ¿Algún sistema de detección o de infrarrojo?. Admirable que Zero pensase en todos los detalles aún sin esperar que yo viniera, eso me dejaba en claro que a esta no había que subestimarle ni tomarle a la ligera, respiré profundamente en un intento de calmarme aún más y no dejarme llevar por mis ridículos pensamientos. El aire se sentía bastante pesado y tenso debido a ese descubrimiento por parte de los androides, sumado a eso había que especificar que abajo la temperatura era mucho mayor que en la superficie pero eso tenía su lógica. Empecé a sentir algo de calor por mis ropas hechas para soportar las frías temperaturas del otoño, no todo salía como lo esperaba y se empezaba a notar que no había pensado muy bien mi venida a este lugar; el aire tenso lograba ponerme muy nerviosa y no me dejaba pensar claramente mis acciones futuras.
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