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Una formal petición. ¿Tienes espacio para una más? Quiero empezar a trabajar ya. [ Privado +18 ]

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Una formal petición. ¿Tienes espacio para una más? Quiero empezar a trabajar ya. [ Privado +18 ]

Mensaje por Alexandra I. Valastrova el Lun Nov 16, 2015 9:39 pm

Un viaje puede ser una búsqueda de respuestas o de empleo aunque muchas veces la gente viaja buscando la libertad lejos de sus padres, sin embargo Alexandra viajaba por motivos de trabajo, necesitaba seguir con el empleo que más disfrutaba en su vida y la única manera de lograrlo era ir directamente a la ciudad de Viborg. Llegar desde Rusia a la ciudad no era algo difícil porque estaba demasiado cerca, era una noche otoñal como cualquiera en la zona nórdica, un poco de nieve y la luz de la luna aunque las luces de la ciudad eclipsaban a las estrellas y estas eran imposibles de ver debido a la contaminación lumínica; un suspiro escapó de mis labios cuando bajé del taxi que me traía directo de la estación de trenes de Viborg, tener ese panorama al llegar a la ciudad no me gustó demasiado - Guarde el cambio - pagué por el viaje y tomé mi valija con una mano al bajar. El viaje había sido rápido desde la estación hasta donde estaban mis planes, el burdel, evitando que pudiera disfrutar o conocer siquiera un poco de las calles durante el trayecto, el taxista parecía estar apresurado porque al bajar lo primero que hizo fue desaparecer de mi vista - Vaya educación... - murmuré quejosa apoyando la maleta en el suelo y con las manos desaté mi cabello para dejarlo suelto, una brisa se movió entre los mismos y mis prendas que, de no ser por mi estadía en Siberia, me hubiera hecho temblar pero al no ser así solo volví a inclinarme para tomar la maleta y empezar a caminar hacia adentro del burdel. Pasos calmados eran los que daba al tiempo que observaba mi alrededor asegurándome que nada pudiera tomarme desprevenida, el sonido de los tacos contra suelo los podía oír pese al ruido de los autos aunque por el horario la zona roja no parecía estar muy concurrida, alguna que otra callejera con su cliente pero el burdel no parecía ocupado en exceso; llegué a la puerta y abrí entrando como si fuera mi casa para dejar la maleta a un costado, solo tenía algo de dinero y unas pocas ropas pero con lo que llevaba puesto era suficiente como para pedir el trabajo y poder comenzar esa misma noche.

Vestida con una falda a cuadros rojo con negro hasta la mitad del muslo, una blusa blanca de botones y un conjunto de encaje bastante cómodo color negro que se traslucía bajo la camisa caminé tranquila por el burdel observando a la gente. Movía la cadera con un ritmo muy suave como si deseara llamar la atención y me acerqué a la barra del lugar para sentarme en la misma, me ubiqué con suma tranquilidad en un asiento y pasé mi pierna izquierda por sobre la derecha buscando comodidad aunque mientras me acomodaba desabroché los primeros tres botones de mi blusa para dejar a la vista un escote que sugiriera y mostrase un poco de piel. Una vez que estuve lo suficientemente cómoda solo empecé a mirar la barra con curiosidad viendo a los clientes y a la persona que servía los tragos, demasiada tranquilidad - Una pregunta, ¿dónde se encuentra la dueña? Vengo a pedir empleo - me incliné un poco más sobre la barra para que los botones de la camisa abiertos tuvieran un poco más de impacto sobre quien atendía - Supongo que busca a Khelina. En este momento ella anda dando vueltas revisando que todo esté en orden - escuchar aquello mientras el hombre servía las copas no me fue de gran ayuda. Suspiré con pesadez, ¿cómo haría para encontrarla en un lugar tan grande? La simple idea me llenaba de pereza que, junto al viaje, se convertía en un cansancio irritante - Necesitaría que me la llames, si es que puedes - la negativa fue clara con la cabeza pero lo podía entender, el caballero no podía abandonar su puesto de trabajo por lo que me puse de pie y me alejé de la barra para comenzar a caminar en busca de la misma Khelina aunque no tenía ni idea de como podría reconocerla.

Respiré hondo girando sobre mis pies para reconocer todo el lugar, había mínimo unas tres plantas por lo que intentar adivinar donde estaría Khelina era la peor idea que podría cruzar mi cabeza en ese mismo instante. Parada en mi sitio me detuve a pensar unos segundos - A ver... El sujeto de la barra me dijo que estaría dando vueltas por el lugar... ¿Dónde estaría yo si fuese la dueña de este burdel? - pensativa por unos cuantos momentos mire a todos lados hasta que la idea surgió en mi cabeza - ¡Seguramente está en esta planta! - exclamé en mi mente y enseguida comencé a caminar alejándome de la barra. A cada paso que daba observaba a las presentes buscando alguna trabajadora que me indicara donde estaba la dueña pero a cada persona que parecía poder recurrir estaba ocupada con un cliente o dos en algunos casos, era muy frustrante para mí; caminando en círculos por el lugar preferí comenzar a buscar llamar la atención actuando de manera sospechosa para que la dueña viniera hacia mí, si no encuentras al ratón en su madriguera haz que el ratón venga a ti con un trozo de queso por lo que desabroché otro botón dejando ver con mayor claridad mi pálida bien y el brasier negro - Mmm... ¿Dónde estás? - murmuré por lo bajo caminando por el lugar con mucha curiosidad en mi misma.
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Re: Una formal petición. ¿Tienes espacio para una más? Quiero empezar a trabajar ya. [ Privado +18 ]

Mensaje por Khelina el Mar Nov 17, 2015 8:31 pm

Mañana para hacer pedazos al primero que se le cruzará enfrente.

Noche para dejar ir todo ese mal humor y disfrutar.


Haber recibido una irritante llamada de su padre esa misma mañana había conseguido que su humor se volviera un volcán esperando el momento para estallar, luego de haber torturado durante horas a un elohim que había cometido el error de tropezarse con ella su humor parecía mejorar, no obstante seguía bastante furiosa. Su padre no tenía ninguna autoridad –aunque en realidad si la tenga— para decirle lo que podía y no podía hacer, entre ellos estaba el negarle su burdel, no luego de haber hecho todo lo posible para abrirlo, le gustaba tenerlo, un lugar que sólo pertenecía a ella.

Lo que no termino de comprender, ¿es como mi padre pudo saber del burdel? Que sus hermanos se lo hayan dicho era imposible, no hablaba con ellos desde hace siglos, lo prefería de esa manera. Pasaban las horas y empezaba a acercarse a hora de abrir el negocio, tomó su inseparable bolsa de mano y guardó en ella las llaves, extendiendo las alas emprendió el vuelo para llegar a tiempo de abrir y repasar con el chef el posible menú de ese día, algo que era totalmente de su agrado, no se servía lo mismo en el restaurant dos veces seguidas.

Abrir las puertas, permitir al personal entrar, revisar el nuevo menú, tiempo para abrir.

Khelina recogió su cabello en una cola alta, ese mismo día planeaba tener un poco de servicio para despejar su mente, a pasos rápidos subió las escaleras mientras el bartender de turno trataba de seguirle el paso —. Khel, creo que tenemos un problema en la barra, hace unas noches se terminó la reserva de Kalula y el proveedor no ha podido conseguir más. — Se detiene en seco y gira sobre sus talones para ver al chico, sujeta su barbilla para encontrar una rápida solución al problema, si el proveedor no había llevado una reserva se las vería con ella cuándo apareciera, alzó la vista por unos momentos y encontró a uno de los gorilas revisando la seguridad —. ¡Miguello! — Atraer su atención era la parte sencilla, con un movimiento de su mano le indicó que lo quería frente a ella en ese mismo instante —. Traeme al proveedor de vino, estamos un poco cortos de Kalula~. — Un guiño inocente y el gorila comprendió la orden.

Todo su personal de seguridad era de la mejor calidad de todas, demonios al fiel servicio de su tío. Cambiando su expresión por una más relajada acaricio el  brazo del bartender —. Despreocupate, Miguello traerá la reserva en menos de lo que puedes sorprenderte~. — Así, retomó su camino hacia el tercer piso dónde se encontraba su oficina, tras cerrar la puerta realizó un simple movimiento de mano para, –utilizando su manejo de sombras— traer de su casa un sencillo traje de cuero, se cambió de ropa y se calzó unas botas con tacón de aguja, se miró unos momentos al espejo antes de dedicarse una sonrisa, le fascinaba usar ese tipo de trajes, alzaban sus pechos y los hacían ver más grandes de lo que ya eran. Consulto la hora en su reloj de pared, hora de la diversión.

Cerró la puerta de la habitación viendo al cliente marcharse con una boba sonrisa en el rostro, ese era el cuarto de la noche, esperaba que llegaran más, seguía ligeramente molesta pero si podía dominar a alguien más se sentiría completa. Bajo a la barra a pedir algo para reponer líquidos cuándo el bartender dijo algo que llamó su atención —. Khel, acaba de pasar una chica preguntando por ti, dice que viene a pedir trabajo. — Sólo sus empleado sabían su nombre, los clientes la conocían como Lilith. Le dedico una sonrisa traviesa y tras guiñarle el ojo se retiró, sus caderas se contoneaba con sensualidad a cada paso que daba, aunque no le haya preguntado al bartender como luciría Khelina podría reconocerla inmediatamente, sería la única persona que estaría dando vuelta igual que ella. Si viene a buscar trabajo es posible que intentaría llamar la atención, sólo necesitaba eso para encontrarla. Se acercó a uno de los gorilas y pregunto por una chica con esa descripción.

—La vi, alteza, iba al segundo puso, tiene cabello blanco, es difícil no reconocerla. — Sacudiendo con suavidad la cabeza empezó a caminar para alejarse —. Un detalle~ recuerda no llamarme de esa forma en el trabajo~. — Subió las escaleras al segundo puso buscando la cabellera, blanca, blanca, brillaría con las luces de neón que había en ese piso, antes de dar una segunda vuelta a la planta dio con la persona que buscaba. Haciendo resonar sus tacones por el suelo de madera, con una delicada caricia tocó el hombro de la chica para llamar su atención.

—Un pajarito me dijo que estas buscándome~. — Paso número uno, obtener su atención —. Sígueme~, pasemos a mi oficina para poder hablar en un lugar más privado~. — Comienza a caminar para mostrarle el camino, sube las escaleras del fondo y al abrir la puerta permite que ella entre primero, luego ella y finalmente cierra la puerta —. Toma asiento, linda~ no voy a morderte~. — Khelina toma lugar del otro lado del escritorio y cruza los brazos sobre el escritorio y recarga la barbilla sobre sus manos, inclinando su cuerpo al frente deja expuesto sus senos —. Como ya te habrá dicho el cantinero, mi nombre es Khelina y soy la dueña de este bello negocio~. ¿Con quién tengo el gusto de hablar, linda~?


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Re: Una formal petición. ¿Tienes espacio para una más? Quiero empezar a trabajar ya. [ Privado +18 ]

Mensaje por Alexandra I. Valastrova el Mar Nov 17, 2015 9:51 pm

Mi pasos eran entre acelerados y calmados, iba de un lado a otro intentando ubicar a la persona con la que debería entablar una seria conversación acerca de mi situación actual. La necesidad de trabajar para seguir teniendo dinero era lo que me afligía porque lo que llevaba en mi maleta, la cual dejé en la entrada, era suficiente solo para vivir unos cuatro días y sin muchos lujos por lo que no podía esperar a que mi capital se acabara para encontrarme un oficio; subí las escaleras dirigiéndome al segundo piso buscando a Khelina con algo más de seriedad, miraba a todos lados con detenimiento pero el tiempo de búsqueda acabó cuando la misma mujer me encontró a mí pero siendo sincera no era difícil, era una de las pocas albinas presentes en el lugar y no sabría decir si la única en ese piso, sentí el toque en mi hombro y me giré para encontrarme con una mujer más alta que yo y mejor desarrollada aunque su esencia podría haber sido intimidante a mí solo me hizo sonreír con cierta ironía por las palabras que utilizaba. La última vez que había escuchado "me contón un pajarito" fue a mi madre cuando mis hermanos delataban mis travesuras, el recuerdo era claro en mi mente por lo que reírme al acordarme fue algo evidente - Lo siento, lamento reírme. La última vez que escuché esa frase fue hace más de un milenio y era cuando mi madre debía retarme por travesuras que mis hermanos delataban - sonreí un poco para dejar de reír y calmar mi humor, eso si me había tomado de imprevisto aunque recuperé la compostura enseguida porque la mujer me invitó a su oficina. Caminé detrás de la mujer observándole con demasiada tranquilidad, cabello purpúreo y piel más bronceada que la mía aunque su pelo más corto, sus medidas más generosas y firmes que las propias, era bastante vergonzoso si me ponía a pensar en la inferioridad física que había en mí si la comparaba pero eso no me detendría aunque le encontraba sentido a que fuera la dueña del lugar.

Subiendo al tercer piso me invitó a entrar a su oficina e ingresé antes que ella, sin embargo no tomé asiento pese a que la mujer ya estaba sentada con comidad delante mío. Me acerqué al escritorio para quedar parada frente a ella, observé detenidamente sus gestos y acciones para intentar tener un pequeño perfil de ella, incluso sus palabras sumaban algo de actuación dentro del lugar; la oficina no era muy grande pero para entrevistas como la que necesitaba era perfecta, tomé asiento cuando me lo indicó - El que me muerdas sería el menor de los problemas - aclaré seriamente mientras tenía una mirada relajada en mis orbes, me acomodé en mi asiento escuchando a la mujer hablar con detenimiento - El cantinero tuvo la amabilidad de informarme pero aprecio su formalidad de presentarse Khelina - dije en un formal tono e hice una ligera reverencia con la cabeza - Es un placer conocerle. Mi nombre es Alexandra Irina Valastrova, me dicen Sasha o Sphinx - mantenía la formalidad y distancia en el tono de voz para no parecer confianzuda - He llegado hoy a Viborg y estoy en busca de empleo. No estoy buscando ser mesera ni nada, quisiera ser una de sus prostitutas - en el momento que aclaraba mi intención busqué sonar firme y segura de mi decisión - La prostitución es un trabajo que ejerzo hace muchos años pero en Moscú se ha prohibido el uso de burdeles dejándome sin empleo. Cuando me enteré que en Viborg esto era legal no dudé en mudarme para venir a trabajar aquí, ¿entiende? - respiré hondo haciendo una breve pausa - Al mismo tiempo quería solicitarle a usted, si es tan amable, de brindarme asilo hasta que consiga dinero para comprar una casa o departamento - añadí al final sobándome la cabeza muy suavemente y bajé la cabeza en señal de sumisión y disculpa, no buscaba ser grosera pero era todo lo que necesitaba en ese momento aunque esperaba que me diera el empleo no era nada seguro y para hacerlo más intrigante esperaba que ella me diera la oportunidad de trabajar hoy aunque mi vestimenta no fuese la más provocativa del burdel.
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Re: Una formal petición. ¿Tienes espacio para una más? Quiero empezar a trabajar ya. [ Privado +18 ]

Mensaje por Khelina el Mar Nov 17, 2015 11:05 pm

Escuchaba con atención las palabras que decía la chica. Alexandra Irina, un nombre muy exótico, le sonaba a no ser de un lugar cercano, mientras la escuchaba analizó su apariencia con discreción sin querer parecer voyerista, su cabello –a su parecer—era lo que más destacaba de Irina, luego venían sus ojos, de un atractivo color violeta, con la ropa que llevaba no podía apreciar muy bien su cuerpo pero, por la forma en que habla Khelina tuvo la seguridad de que Irina se sentía segura con su cuerpo y con lo que usaba. Una suave curva se dibujó en sus labios al escuchar su petición, no tenía meseras ni para el restaurante, ni para el bar, había un servicio que trajo de su hogar para que se encargará de eso, ya había pensado ella que Irina le pediría trabajar como prostituta.

—Es triste lo de Moscú, había locales con buen potencial~, en algún momento llegué a visitar uno, pero hace años de eso~. — Asintió comprendió esa situación, en muchos lugares comenzaban a prohibir la prostitución, cosa que Khelina no llegaba a comprender, sabía bien que no era un empleo socialmente “respetable” a lo que ella siempre respondía con lo mismo, si no fuera por empleos como este, ¿de qué otra forma podrían las personas librarse del estrés?. Nunca nadie pudo decirle que tenía una mala idea, o que simplemente veía las cosas desde un punto erróneo  de vista, porque las mismas personas que solían decirle eso, eran las mismas que pasaban cada noche por el burdel dónde ella trabajada —. ¿Vivir conmigo, linda~? — No había la pregunta con la intención de burlarse, si no de confirmar lo que había escuchado.

Yo no tengo problema con eso, digo, después de todo vivo sola y mi casa es enorme. Y era cierto, la política de Khelina y su burdel era que todos eran una familia y se cuidaban entre ellos, en especial ella, como dueña del negocio sentía que era su responsabilidad cuidar de sus empleados, ablandando el gesto abrió uno de los cajones del escritorio y de un folder que siempre tenía preparado para situaciones similares sacó un juego de hojas que después le entregaría a Irina junto con una pluma —. No tengo inconveniente en permitirte vivir conmigo hasta que puedas conseguir un lugar propio, linda~. Ahora, — gira las hojas para que queden frente a Irina y pueda leer mejor su contenido —no me considero una jefa o madame~, exigente, las demás chicas tampoco han presentado quejas al respecto~. — Con la pluma encierra una parte de las hojas dónde se leía perfectamente “contrato de seguridad” —. Esta primera parte del contrato es básicamente para lo siguiente~, si por algún motivo sufres algún motivo sufres un accidente~, o en caso de que lleguen a asaltarte, la empresa~, — se toca el pecho con diversión —en este caso, yo~ cubre la mayor parte los gastos que sean necesarios~, esto es con el fin de que puedas sentirte segura aquí, linda~. — Cambio la página sin despegar los ojos del papel.

En la parte superior se podía ver claramente como era un contrato más formal para formar parte del burdel —. En la parte superior del contrato, que es esta de aquí~, — vuelve a dibujar un pequeño círculo dónde inicia un leve reglamento del negocio —vienen las reglas~, no te espantes, linda~. Son cosas muy sencillas; mientras estén en horas de labor tienen permitido solicitar alcohol sin presentar cargos adicionales~, así mismo pueden solicitar platillos especial del restaurant sin cargos adicionales~. — Hace una pequeña pausa para asegurarse de que Irina le vaya siguiendo el ritmo —. Pero~, si realizan un pedido fuera de hora de trabajo, por decir~, en su día libre~, tendrán que pagar por lo consumido~, por ser empleadas del burdel recibirán un generoso descuesto en todo~. — Inclina ligeramente la cabeza —. Avísame si estoy yendo muy rápido~. — Vuelve a cambiar la hoja a la última parte del contrato, había menos escrito ahí y finalmente estaba la tan esperada línea dónde se firmaba para aceptar el empleo —. Cómo punto final, el burdel te proporciona de una habitación o camerino~ dónde podrás guardar tus pertenencias al llegar y~ también la ropa que desees usar~, de nuevo, linda~ no es obligatorio que te preocupes por esos gastos, lo pagamos nosotros~. — El hablar en plural era más que nada para referirse tanto a ella, como al dinero que ponían los clientes. Dejó la pluma frente a Irina y se recargó en el respaldo de la silla —. Puedes leer las reglas, si así lo deseas~, te entregaremos una copia de este documento para tener un respaldo~, el original se queda conmigo~. — Esperó unos momentos a que Irina decidiera como proceder, sí le daría una lectura rápida al documento, o simplemente firmaría y eso era todo.

La pluma chocó contra la mesa una vez más y supuso que había terminado, con una sonrisa en los labios, se puso de pie e invito a Irina a hacer lo mismo —. Ven~, te daré un recorrido rápido por el lugar, linda~.
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Re: Una formal petición. ¿Tienes espacio para una más? Quiero empezar a trabajar ya. [ Privado +18 ]

Mensaje por Alexandra I. Valastrova el Miér Nov 18, 2015 12:27 am

Las palabras de Khelina me dejaban en claro que su trabajo era por gusto al igual que yo, en verdad era una pena que retirasen la legalidad de los burdeles en Moscú pero lo hecho hecho está y no hay manera de cambiarlo. Estaba atenta a cada gesto que hacía la mujer delante de mí, su sonrisa era lo más característico de su rostro porque causaba una extraña sensación, una muy singula entre seguridad en si misma y algo de arrogancia aunque podía comprenderlo, con semejante belleza cualquiera sería arrogante - Desgraciadamente Moscú pasó por cosas difíciles y se cuestionó mucho el empleo de la prostitución - acoté suspirando con cansancio, era estresante la situación con mi país natal, sin embargo la pregunta que hizo la mujer al final me hizo levantar la mirada - La verdad que no lo había visto así y no me esperaba que me ofreciera vivir con usted, pensé que me podría quedar aquí tal vez pero vivir con alguien sería algo agradable, casi como recordar a la familia - mi voz sonó algo melancólica al acordarme de mi familia abandonada en Siberia aunque de mis hermanos no sabía absolutamente nada de ellos hacía siglos. Mi cuerpo se estremeció un poco ante eso y, pese a mi recuerdo, seguía atenta a la fémina delante de mí ya que sacó una carpeta llena de documentos - Gracias - lo primero que quise hacer fue agradecerle su buena voluntad para ayudarme, eso era algo de valorar. Khelina dejó delante de mí el contrato de seguridad marcado y si bien no era un detalle importante si ella era o no exigente tener esa información siempre era buena, tomé el documento con cuidado escuchando su explicación - Entiendo... - mi ojos seguía fijos en el papel leyendo rápidamente el mismo para poder seguir las explicaciones, sin embargo verle tocarse el pecho cuando se refería a si misma fue un gesto hasta gracioso para mí, no siempre una se encuentra con alguien que posee un toque extravagante en si misma - Debo admitir que estoy sorprendida por esto. He trabajado en burdeles hace muchos años y nunca he encontrado un lugar con su propio contrato de seguridad, muchas veces las chicas nos encontrabamos por nuestra propia cuenta con esas situaciones y es un alivio saber que en este caso no será así - suspiré demostrando cierto alivio y gusto con la situación porque no era desagradable en lo absoluto.

La lectura prosiguió, Khelina cambiaba las hojas y no me costaba seguir la lectura rápidamente - Las reglas más que espantarme me alegran, saber que puedo hacer o no puedo hacer es algo necesario. Muchas personas creen que nosotras ponemos nuestros límites pero muchas veces nuestros empleadores son los que ponen los mismos - acoté calmada hasta que empezó con el asunto de los descuentos y aclaraciones de la comida. En ese instante le frené unos segundos - Lo justo sería no recibir el descuento, considero que ya hace mucho por mí con este contrato y la posibilidad de vivienda. Si consumo algo en mi día libre quiero que se tome como un cliente normal, no como una empleada, por favor. No me parece justo para el negocio recibir semejante beneficio, no me lo tome a mal pero yo no me sentiría bien recibiendo eso - me sobé la cabeza suavemente esperando que Khelina no se ofendiera por mi petición pero así era para mí, la gente trabaja duro para conseguir su dinero y yo bastante estaba logrando al tener un lugar donde vivir gratis prácticamente, por lo que consideraba mejor que se me cobrase completo. Negué a la pregunta de Khelina - No va rápido. He podido leer todo mientras explicaba - respondí con una amble sonrisa en el rostro - Entiendo que paguen las cosas ustedes, lo aceptaré pero cuando ya lleve al menos un mes o dos Khelina, permiteme pagar y comprar mis cosas yo misma, quiero devolver el gran favor que me estás haciendo al darme el trabajo y las facilidades para que lo ejecute. Siento que no podré pagar nunca esta deuda que tengo con usted ahora mismo - hice una reverencia con al cabeza al tiempo que tomaba la pluma con tranquilidad dispuesta a firmar. Habiendo aclarado previamente que ya había estado leyendo el contrato era innecesario ponerme a leerlo o detener a la fémina. Firmé el contrato dejando la pluma en el escritorio y me ponía de pie a la par que ella.

Una vez de pie asentí a que me quisiera enseñar el lugar pero lo primero que hice fue acercarme a ella para hacer una reverencia inclinando todo mi cuerpo hacia adelante - Con todo el respeto que se merece ofrezco esta reverencia - dije seriamente antes de incorporarme y observarle con mucha tranquilidad pero agradecimiento - Más allá de conocer el lugar Khelina quisiera saber cual será mi camerino para tener una idea con que cosas cuento para trabajar. Si tengo la oportunidad de comenzar hoy quisiera aprovecharlo - añadí hasta que mi cabeza maquinó una idea - Tengo una consulta más, una que para mí es bastante importante y recién ahora viene a mi cabeza... - hice una breve pausa para evaluar como hacer la pregunta - Quisiera saber si contamos con un ginecólogo pertinente y además de que yo no ofrezco la posibilidad de lo que llaman creampie, es decir... - tragué saliva - Por más que consiguiera que el médico me diera las píldoras no puedo aceptar que un hombre se venga dentro de mí. ¿Cuántos condones tenemos para usar en una noche Khelina? - pregunté demasiado interesada en ese tema - Honestamente contaba con trabajar hoy y tengo conmigo algunos pero no sé cuantos clientes se pueden tener en una noche, por eso pregunto, es algo que me preocupa. ¿Qué ocurre cuando una de nosotras queda embarazada? Se que tal vez son cosas ridículas Khelina pero me veo en la necesidad de preguntar porque lo que he visto en mi vida no me da buena espina sobre esos temas delicados - expliqué seriamente aunque estaba seria porque era un tema bastante preocupante para mí, si bien yo no estaba planeando en quedar embarazada ni nada similar lo accidentes pasan y necesito saber que ocurre en esos caso. Suspiré suavemente - ¿Y qué podemos hacer en caso de estar embarazadas y querer abortar? - añadí al final mirando a la mujer con curiosidad de lo que diría Caminemos mientras respondes que la noche es joven aún - sonreí animada esperando que la mujer me guiara.
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Re: Una formal petición. ¿Tienes espacio para una más? Quiero empezar a trabajar ya. [ Privado +18 ]

Mensaje por Khelina el Lun Nov 23, 2015 2:14 am

Era más que obvio. Generalmente los burdeles no cuentan con un contrato de seguridad, si una de sus prostitutas sufre un accidente buscan un reemplazo al instante, Khelina no. Aunque los humano no eran sus criaturas favoritas, Chess le había enseñado que no siempre se podía reaccionar de manera agresiva ante todo, por esa misma razón mientras pensaba en cómo crear su burdel había considerado esa opción, ofrecerles seguridad a sus empleados para que no tuvieran la sensación de constante peligro que el distrito rojo tenía.

Escuchó atenta a cada palabra que le iba diciendo Irina, el descuento, por lo que escuchaba, no era del agrado de la chica, no tenía ningún problema con eso, sería la primera que no estaba de acuerdo en aceptarlo, eso le dejaba en claro que no era humana, los humanos mientras más pudieran acumular más provechaban oportunidades, no quería parecer elitista pero, esa actitud en Irina le estaba agradando bastante. Se detuvo un momento para aclararle la situación de los pagos —. Por supuesto, linda~. Nosotros pagamos los gastos iniciales y la reposición de algunas cosillas~ pero, lo que quieras comprarte para ti~ eres libre de hacerlo, linda~. Si el descuento te hace sentir incómoda, informaré a los demás empleados~, lo último que quiero es que te sientas incómoda aquí, linda~. —

Iniciado su recorrido por el lugar empezó a mirar con detenimiento las puertas, varias tenían un distintivo que las identificaba como el camerino privado de las chicas, tenía que dar con uno que estuviera libre para entregárselo a Irina, al ver la puerta vacía le hizo un gesto con la cabeza para que entrara, una nueva tanta de preguntas inicio y Khelina no pudo más que abrir la boca tratando de responderlas a todas, salían disparadas como si se tratará de una ametralladora, sólo pudo fruncir los labios con suavidad esperando a que terminará de preguntar, con una extrema dificultad consiguió retener todas las preguntas dentro de su mente. Iría por orden para evitar confusiones para ella más que nada.

Al entrar ambas al camerino encendió la luz que reveló el interior de la habitación, una pequeña mesa en uno de los laterales, sobre la misma un enorme espejo, una silla acolchonada, cortinas para las ventanas, sillones de descanso, un enorme armario en el fondo, una puerta que llevaba a un pequeño baño y mucho espacio para ser llenado al gusto de la propietaria de aquel espacio. Con un gesto elegante le ofreció asiento en uno de los sillones. Antes de unirse a ella hizo una llamada por el intercomunicador que había sobre una de las paredes —. Miguello~ necesito que vengas a la habitación D34~. — Finalmente se sentó junto a Irina y tras aclararse la garganta comenzó a hablar —. Ahora~, respecto a tus dudas anteriores~. —

—Tú camerino es el D34, está al fondo del segundo piso casi en el tercero~. Por supuesto~, si deseas empezar hoy mismo no hay ningún problema con eso, linda~. — Unos golpes sonaron en la puerta y dejando el tono amable uso una voz más firme —. Pasa, Miguello~. — El hombre obedeció y con una inclinación de cabeza saludo a Irina y Khelina.

—¿Me llamó, señorita Zharel? — Asintió y señalo a Irina —. Ella es Irina, Miguello~, trabajará con nosotros a partir de ahora~, Irina, él es Miguello~ es el jefe de los guardias que trabajan aquí~, si llegas a tener algún problema con alguien~ o te sienten insegura por algo, no dudes en llamarlo~ dentro de las habitaciones hay un intercomunicador con el que puedes hablarle, si así lo requieres~. — Aquello era algo sumamente necesario, Irina necesitaba conocer al hombre que estaba a cargo de su seguridad —. Miguello~ voy a requerir de una copia de llave de esta habitación para Irina~. — Con un asentimiento de cabeza, el hombre salió de la habitación. Al cerrarse la puerta su amabilidad de antes y su suave tono de voz volvieron.

—Perdona esa interrupción~ considero oportuno que conozcas al menos al guardia en jefe del burdel, por tu seguridad, linda~. Volviendo al tema~. Sí, a eso quería llegar trayéndote a tu camerino~, hay chicas que no se sienten cómodas con un ginecólogo, así que van con otro. — Camina a la mesa y de uno de los cajones saca una hoja de papel que después le deja a Irina —. Contamos con el apoyo de cinco ginecólogos diferentes~ puedes ir con él que te sientas más a gusto, linda~. Aquí en el camerino hay un suministro cercano a los 20 paquetes de condones, hay distintas marcas~ hay de sabores~ bla, bla, bla~. En las habitaciones privadas hay una caja dentro de las mesas~ si se llega a agotar puedes pedir a seguridad que te provea de una nueva~, puede venir de tu camerino o de la reserva del burdel~, por ese detalle no te sientas tan alarmada~, hay repuestos en todo el lugar por si los necesitan~. —

Una duda llegó a Khelina al recordar un comentario, ¿lo que ha visto en su vida? Posiblemente algo que haya ocurrido en Rusia, ya tendría una oportunidad para preguntar. Colocó la mano sobre su pierna como si se estuviera obligando a recordar que otra pregunta había hecho y, al mismo tiempo, darle apoyo a Irina sobre ese asunto —. Aún no hemos tenido una chica que termine embarazada pero~, si así lo desean pueden tener al bebé y darlo en adopción, eso, claro, en caso de que no quieran criarlo pero tampoco abortar~, las apoyamos económicamente en esa situación~. Si lo que quieren es abortar... — Sé quedo pensando en esa opción durante unos segundos —. No nos corresponde obligarlas a cambiar de opinión~, así que si lo que desean es abortar, podemos apoyarlas en lo que necesiten~. — Le obsequió una sonrisa confortante para darle a entender que no iba a despedirla por algo así, ni a ella ni a ninguna otra de las chicas. Esas eran cosas que no se podían evitar con tanta facilidad —. Espero haber podido aclarar todas tus dudas~, si surge alguna otra no dudes en hacérmela llegar~. Ahora~ tu ropa~. — Su parte favorita de aquel trabajo.

Poder cambiar a una mujer para que explotara todo el potencial de su cuerpo, camino al amplio armario y tras medirse rápidamente alguno de los conjuntos sacó uno de enferma. Algo normal, muy usual, pero quería ideal para explicarle lo que quería a Irina. Sin pedirle permiso ni darle un aviso previó le ayudo a ponerse de pie y rápidamente a cambiarle de ropa. Era algo para lo que ella tenía sus trucos, desnudar a alguien sin que la persona pudiera hacer mucho para evitarlo, lo siguiente fue ponerle el disfraz, trabajo fácil, para ella. Con los años que tenía de experiencia en eso era cómo jugar con muñecas. Al terminar de vestirla, la empujo con amabilidad hasta el espejo —. Todos los disfraces en este sitio son para realzar tu cuerpo~, así que no tengas miedo de usarlos~. — Sujetando sus pechos los alzó para que Irina pudiera verlos mejor —. El truco en saber cómo usar la ropa~ con este traje por ejemplo~, ajusta un poco más el corsé que viene a tras~, de esa forma podrás alzar un poco más tus pechos~, es la ventaja que tenemos nosotras~. — Soltó sus pechos y luego se tocó los propios —. Las mujeres de pecho grande no necesitamos hacerlo mayor~ sólo que se vea bien~. — Le guiño un ojo con picardía esperando su respuesta.
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Re: Una formal petición. ¿Tienes espacio para una más? Quiero empezar a trabajar ya. [ Privado +18 ]

Mensaje por Alexandra I. Valastrova el Lun Nov 23, 2015 3:23 am

Había unas cuantas ventajas en el trabajo que no podía negar pero aún así no todo eso era algo de mi agrado porque, más que nada, yo era consciente de lo que costaba cocinar o comprar las cosas que nos daban y por eso no podía aceptar el descuento que Khelina me ofrecía tan abiertamente como una de sus empleadas - Entiendo y de verdad aprecio todos estos beneficios Khelina, también te agradezco que aceptes mi petición. Se muy bien lo que cuestan las cosas, conseguirlas o prepararlas y por eso considero una falta de respeto aceptar ese descuento - expliqué llevando la mano a mi pecho - El esfuerzo debe premiarse con las cosas adecuadas y el esfuerzo que ponen en la cocina o para conseguir cada cosa necesita ser reconocido mediante la paga completa - añadí muy calmada durante la caminata detrás de ella, nunca me animé a ponerme par a par porque no lo consideraba adecuado. Dejé que me mostrase todo a su gusto, veía a las mujeres entrar y salir de sus camerinos acompañadas o solas, muchas veces se podía apreciar que la puerta estaba mal cerrada y los gemidos se oían desde afuera, vaya espectáculo se deberían estar montando las chicas pero no era mi turno todavía de participar, había muchas preguntas inconclusas que Khelina esperaría para responder al parecer. Estando detrás de ella podía notar la diferencia entre nosotras e incluso que clase de persona era ella, Khelina no parecía la clásica empleadora que tomaba a sus chicas como un objeto descartable sino que parecía más una madre que una dueña de burdel pero eso me daba una sensación de alivio muy grande, sabía que estaba en las manos adecuadas y que no había recurrido al lugar equivocado para mi trabajo.

Estaba atenta a cada paso que dábamos y memorizaba cada cosa que veíamos, cada detalle de las paredes y cada curva para poder ayudarme luego a encontrar mi camerino, algo sumamente importante para alguien como yo que carecía de un lugar donde vivir y dormir pero ese era mi sitio de trabajo. Nos detuvimos unos momentos para después entrar al camerino que me correspondería de aquí a que me despidieran o yo me fuera de la ciudad, al entrar solo observé atentamente todo a mi alrededor como si fuera una niña en una juguetería - Esto es mejor de lo que esperaba... - admití con clara sorpresa en mi voz observando la mesa con el espejo, los sillones, el armario y el baño pero lo más llamativo era la cama que parecía ser lo más cómodo de todo el lugar. Primero intentaría acercarme a la cama pero Khelina me hizo desviar enseguida, no es que me obligase ni nada similar pero por respeto yo no podría curiosear hasta que se me dijera lo contrario. Me dirigí a uno de los sillos y sostuve mi falda sentándome para enseguida cruzar mi pierna izquierda sobre la derecha solamente para estar más cómoda, coloqué mis menos en mis muslos esperando respuestas - D34. Lo tengo - aclaré rápidamente memorizando el número de mi camerino aunque era innecesario - Y gracias por aceptar que empiece hoy mismo, es que necesito trabajar aunque esté cansada de mi viaje pero creo que usted mejor que nadie sabe que una trabajadora de la noche descansa muy poco, aún así llegue hace una hora - sonreí divertida y animada por admitir eso pero así era como me sentía. La puerta sonó dándole paso a un muchacho bastante agradable, en lugar de quedarme sentada me puse de pie e hice una ligera reverencia hacia el joven - Entiendo muy bien. Es todo un placer Miguello, gracias por ser quien cuide de mí durante mi trabajo. Cualquier cosa que pase lo haré saber señorita, tanto a usted como a él - tras aquel gesto por respeto volví a tomar asiento dispuesta a seguir la conversación con Khelina.

Miguello se retiró enseguida sin dar más explicaciones ni palabras, simplemente parecía limitarse a las órdenes de Khelina demostrando obediencia, algo poco común a mi vista pero daba la verdadera sensación de seguridad porque sabía que no traicionaría la confianza de su empleadora. Escuché como Khelina se explicaba y disculpaba por la interrupción que tuvo que hacer, simplemente respondí con un gesto suave de la cabeza y la mano para darle a entender que no pasaba nada y que podía proseguir con lo más importante; estaba callada por una cuestión de guardar la voz y que mi garganta la sentía algo seca e incluso áspera por lo que hablar mucho sería sumamente incómodo para mí y además, como decía mi madre, es mejor escuchar que hablar. Vi como la demonio sacaba una hoja de papel a la par que explicaba lo de los ginecólogos - ¿Cinco? - mi sorpresa se podía ver en mi rostro y enseguida tosí para aclarar un poco la garganta - Eso es mucho, es una gran variedad, debo admitirlo que estoy sorprendida. Todo es muy distinto, seguridad, ginecólogos, camerinos cómodos, ¿qué sigue ahora? ¿Acaso nos jubilamos? - pregunté en tono de broma pero sabía que si, las prostitutas podían retirarse a cualquier edad y jubilarse como una trabajadora más, lo sabía pero sonaba más a algo ideal que real, pese a que fuese cierto no parecía algo tan verdadero a mi parecer. Suspiré suavemente escuchando la cantidad de condones y comencé a contar para mí misma, ¿paquetes? Entonces estaba contando con veinte condones por noche pero era muy difícil que yo atendiera a tantos hombres en una sola noche, lo más normal para mí sería usar diez condones que era el equivalente a tres hombres o cuatro técnicamente así que por números no me preocupaba porque tenía lo necesario para trabajar desde muy temprano y aún así no quedarme sin nada, estaba totalmente relajada al saber que en caso de quedarme sin ellos podía pedir más pero verdaeramente la única forma de quedarme sin condones es que yo jugase con ellos haciendo globos o con los dildos - Bueno, la verdad que el número no es alarmante. Yo calculo para mí entre unos tres y cuatro hombres por noche, eso me da un total de diez a doche condones por noche, la única forma de que me quede sin ellos es que yo me masturbe o juegue, lo cual es probable - admití riéndome un poco buscando tener algo de sentido del humor para que la conversación no fuese tan pesada.

Estuve observando a Khelina en todo momento, no despegué la vista de ella en ningún momento puesto que estaba sumamente interesada en que vendría luego pero recordando mis preguntas comprendí el tema que abordaría ahora, uno de los temas más delicados y conflictivos para mí: el embarazo. Toda mi atención fue a parar a ella causando que abandonase mi comodidad y me pusiera derecha en el sillón, me incliné hacia adelante apoyando mis manos en los muslos - Siendo honesta Khelina... - hice una breve pausa y tragué saliva - Tus palabras me devuelven el alma al cuerpo y la confianza en mi trabajo nuevamente, tengo alegría de saber que no volveré a ver lo mismo una vez más. Das una libertad de elección impresionante... - desvié la mirada ligeramente - Hoy Anastasia no estaría muerta ni hubiera sufrido si tu hubieras sido su empleadora... - murmuré por lo bajo recordando lo que le hicieron a la joven en aquel entonces, un aborto por la fuerza en el cual murieron tanto el bebé como ella. Mi piel se erizó completa y mi rostro se puso pálido al recordar aquella desagradable imagen que me brindaba el recuerdo - No solamente aclaraste mis dudas sino que me devolviste la fe en lo que queda de este mundo. Aún este trabajo puede ser seguro, gracias - hice una ligera reverencia con la cabeza pero mucho antes de que me pudiera recuperar del shock mental recibido ya Khelina se encontraba de pie y explicando de la ropa. Inicialmente no reaccione, estaba pesada y desganada por unos momentos por lo que me dejé manipular por la demonio sin oponerme demasiado pero tras unos dos minutos me encontré conmigo misma sin mi ropa oficial - ¿¡Eh!? - exclamé mirándome de repente y viéndome vestida como una enfermera pero enseguida escuché las palabras de la pelivioleta; la explicación sobre como resaltar el busto no me cayó bien pero era su trabajo - Entiendo. Gracias por el consejo pero... ¿no cree que debió preguntarme antes de tomar este? - pregunté riéndome un poco comenzando a notar los detalles - Y no debería usar el corset, muchos hombres pierden la paciencia y se frustran cuando deben sacar uno - aclaré eso al tiempo que atinaba a abrir la parte superior del disfraz y la sacaba para enseguida retirar el corset, volví a acomodar el traje quedando con el mismo.

Debía admitir que de todos los juegos de rol el menos atractivo era el de enfermera porque muchos usaban eso para fetiches bastante desagradables a mi vista pero si era lo que Khelina quería usaría ese. Me acomodé la parte superior del traje para que mis pechos quedasen cómodos dentro del atuendo sin necesidad de ponerme un brasier nuevamente ya que pude notar que esa prenda hacía que mis pezones se notasen sin que estuvieran duros, pequeña ventaja que debía apreciar - Bueno, siendo que me has elegido este atuendo lo usaré para atender a mi primer cliente. ¿Crees que haya uno para que pueda sacar provecho esta noche? Yo no sé quienes vienen y digamos que, temo un poco, de no conseguir por mi cuenta esta primera vez hasta que le tome algo de maña al lugar y sepa que busca cada hombre. ¿Podrías hacerme el último favor? - pregunté en tono bajo de voz mientras punteaba los dedos índices de ambas manos entre sí algo pensativa, estaba insegura si Khelina me haría ese favor pero de hacerlo estaría encantada de aceptar un cliente así, aún fuese algo extraño o quisiera algo raro estaría dispuesta a atenderlo con todo el entusiasmo aunque estuviera claramente cansada por el viaje en el tren.
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Re: Una formal petición. ¿Tienes espacio para una más? Quiero empezar a trabajar ya. [ Privado +18 ]

Mensaje por Gin Ichimaru el Sáb Nov 28, 2015 5:58 am

Una noche más fría que cualquiera de las vividas antes cayó en Viborg, las personas corrían abrigadas a sus casas en busca de un refugio seguro para calentar sus cuerpos acariciados por el tierno abrazo del frio y entre ellos, la muerte caminaba acechaba a cada uno esperando llevárselos a su hora; No se podía tratar de otra persona más que yo mismo, un Shinigami que pasaba entre las personas, llamando la atención de todo aquel que se cruzaba conmigo, era divertido ver sus reacciones al pasar, todos llevaban caras amargas, apáticas, lúgubres, taciturnas, abrigados hasta el extremo por no coger frio, huyendo a sus casas; sin embargo yo, con una amplia sonrisa y apenas los ojos abiertos unos milímetros, caminaba erguido, sin frio, no parecía afectarme el frio del que se aquejaban aquellos humanos bueno, en realidad, no sentía ese frio; vestía con el característico traje de capitán, el más usado a lo largo del tiempo, este consistía en un  Shihakushō (El traje negro), compuesto por un shitagi blanco interior(similar a una camiseta), kosode (la camisa que va por encima) y hakama (pantalón) de color negro, ceñidos a la cintura mediante un sash blanco(una tira de tela que hace las veces de cinturón). Por encima del mismo, el haori blanco sin mangas, en el borde inferior de las telas de esta vestimenta, lleva unos rombos alargados que se alternan con puntos, ambos del color negro, a la espalda, el símbolo distintivo; un rombo colocado en horizontal, las puntas ennegrecidas y dentro, una línea inferior larga, la central de un tamaño pequeño y la superior, un tamaño intermedio. En los pies, unos tabi blancos y sobre ellos, unas sandalias de esparto anudadas al tobillo, de color pajizo que ‘’tapaban’’ mis pies; era divertido que los humanos me vieran como alguien raro, después de todo, ¿Quién iba tan ligero de ropa en esas noches? La risa se oyó profunda por la garganta ya que por los labios fue imposible, en ningún momento les di la opción a abrirse.

Desde luego, esa noche estaba resultando bastante aburrida, nada que hacer, ningún alma que recolectar, ninguna pelea en la que meterse para derramar sangre, todo muy aburrido. Pensé durante largo tiempo en algo que pudiera distraerme, tanto dinero, tantos lugares a donde ir y ningún plan en mente, desde luego, estaba hecho un desastre a veces; estar pensando este tipo de cosas, provoco una breve risa que surgió desde la garganta y de nuevo, los humanos, al ver que reía solo, sin motivo aparente, se asustaban retirándose a los lados de mi cuerpo lo mas que podían, seguramente pensaban que era alguna especie de loco o maniático.

Por la acera contraria caminaba un hombre elegante, bien vestido con un traje negro, camisa negra y corbata roja, se podía ver que tenía el dinero bastante para hacer lo que quisiera en esa ciudad; a su lado una mujer de buen ver, vestida con un corto vestido rojo que poco dejaba a la imaginación. Eso fue lo que me dio la idea, hoy me iría a algún buen burdel, tenia instintos primarios que saciar; otra risa salió, más fuerte que las anteriores y después, acelere el paso, tenia rumbo fijo y no podía esperar más.

Camine por largo tiempo entre las calles y callejones de Viborg, mi deber como capitán y recolector, era saberme todos los atajos y lugares de la ciudad para poder ejercer mi trabajo con mayor efectividad, no dejaba lugar a dudas ni a errores, ese tipo de imperfecciones, no iban conmigo; al final, alcance la entrada de aquel lugar donde el vicio gobernaba, ‘’ Red District ‘’ difícil no reconocer tal lugar habiendo mujeres despampanantes repartiendo su especial ‘’ cariño ‘’ adornando sus mentiras con palabras bonitas, dispuestas a todo con tal de sacarte dinero; en las aceras, hombres borrachos que se hacían sus necesidades encima o los que no, se peleaban; repulsivo, nauseabundo y  sin embargo, a la vez, divertido ver tan baja calaña reunida junta por los suelos.

A medida que caminaba por la calle del vicio, veía entre aquellas escasas aberturas de mis ojos, los carteles de los burdeles, había de todo, cutres muy cutres y bueno, los suicidas donde, las mujeres tenían tal cantidad de enfermedades que, si al menos salías vivo de esta, sería una anécdota a contar, burdeles creados para los que no tenían casi dinero para pagar buenos servicios, pero no en mi caso; ahí a lo lejos de la calle, estaba lo que yo buscaba me encamine hasta su puerta observando hasta el mínimo detalle, un buen servicio, un burdel con letras llamativas bien pintadas y sin daños, era obvio ver que era de calidad, no dude mas y entré.

Dentro, se veía limpio y grande, un local bien cuidado y adornado, paseándome por el interior mantenía los ojos en todo y cada uno de los detalles que poseía, la gente aunque escasa, se animaría a lo largo de la noche, si tenía dinero claro; otra risa se escapo por la garganta sin abrir los labios después de pensar eso ultimo, al final, me dirigí a la barra para pedir algo de beber y preguntar por los servicios que podrían ofrecerme sus chicas.


- Sírveme un Zombie y otra cosa, ¿Las chicas que clase de servicios ofrecen? Quiero un completo VIP, nada de remilgos, nada de suaves, quiero algo que de verdad pueda llamar sexo y no un juego de niños.

Aclare seriamente, aunque con esa cara sonriente, poco podría demostrarlo; quería algo especial esa noche, algo interesante e inolvidable y no aceptaría un no por respuesta. Con las manos apoyadas en la barra, espere que aquel chico de la barra respondiera o hiciera algo, tenía paciencia pero no tanta.
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Re: Una formal petición. ¿Tienes espacio para una más? Quiero empezar a trabajar ya. [ Privado +18 ]

Mensaje por Marcus Holdem Jackal el Sáb Nov 28, 2015 7:49 am

Altas horas de la noche - Viborg.

La noche había caído y los instintos por alimentarme afloraron más que cualquier otra noche, no pude impedir el deseo de carne fresca que llevaba horas haciendo presión en mi cabeza, así fue como acabe en un edificio abandonado acompañado de una mujer de moralidad distraída, cuerpo adicto al vicio y obsesión por las carteras llenas de billetes que llevarse al final de la noche; ingenuidad humana tan adorable y deliciosa adornada con el pecado.

Esta noche… Los pecados capitales tienen hambre de tu cuerpo, tu calmaras mi hambre, tu sangre saciara mi sed, esta noche ven a bailar con el demonio oculto en sus bellas plumas de carbón.  -Decía en mi cabeza.




Salí de aquel lugar sin ser visto por nadie, encaminándome a la calle cercana a la que estaba yo, la calle donde el vicio de noche y de día era continuo, donde el pecado no descansaba; buscando por ahí había encontrado un local hecho a mi medida y estatus, un burdel que podría decirse 5 estrellas, no lo dude y entre. Parecía no haber demasiadas personas dentro del lugar pero bueno, no todos tenían tanto dinero como para pagarse tales caprichos; camine por dentro del local buscando a algo que llamase mi interés, después de todo, era demasiado selecto para algunas cosas, sobre todo para mis vicios.
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Re: Una formal petición. ¿Tienes espacio para una más? Quiero empezar a trabajar ya. [ Privado +18 ]

Mensaje por Khelina el Dom Nov 29, 2015 7:05 pm

Cierto, en eso debía darle un punto, lo correcto habría sido consultarla primero antes de haberla cambiado de ropa, sencillamente no había resistido la tentación de ver como se vería con aquel conjunto, con una suave aplauso. Aunque a Khelina le encantaba como se veía aquel conjunto en su cuerpo tal vez a Irina no le agradara tanto, frunció suavemente los labios, si era su primer día de trabajo lo correcto era que ella se sintiera cómoda —. No te preocupes, Irina~, no es obligatorio que lo uses si no quieres~, quería simplemente mostrarte lo perfecto que es tu cuerpo~. — Abriendo de par en par ambas puertas del armario, había cualquier tipo de ropa para que Irina se sintiera a gusto, la mayoría de las veces lo importante era tener satisfecho al cliente pero, desde dónde ella lo veía, si su empleada se sentía feliz con lo que usaba, el cliente también lo estaría —. Ahora~ vayamos a abajo para que conozcas a los chicos de la cocina~, a ellos puedes pedirles que te suban algo para acompañar tus juegos si lo necesitas~. De ahí buscaremos a alguien que sea merecedor de ser tu primer cliente~. —

Varias chicas ya le habían dicho con anterioridad que Khelina parecía más bien una madre que las cuidaba que una jefa, se permitía negar esa afirmación, una madre no estaría dispuesta a que sus queridas hijas hicieran lo que ella les permitía hacer, dejaba que la llamaran como quisieran, no era algo que le afectara ni que tampoco pudiera herirla emocionalmente, en realidad, le divertía  descubrir la idea que tenían aquellas chicas de ella.

Caminó a la puerta para enseñarle la ruta más rápida de llegar a la planta baja a Irina pero se tuvo antes de siquiera abrir la puerta — ¡Lo estaba olvidando~! — Se acercó a la cama y abrió el segundo cajón de la cómoda sacando una caja de condones, tras agitarla un poco volvió a dejarla en su lugar, regresó a la puerta y finalmente la abrió —. Tienes suficientes condones para los siguientes tres días, en cuánto se te acaben házmelo saber~. — Cruzó el umbral esperando a que Irina la siguiera, cerró la puerta y giro por el lado contrario al que llegaron —. Tú habitación está un poco alejada de las escaleras principales~, será más cómodo para ti venir por este lado para llegar rápido~, te deja justo a un lado de la cocina~ lo que te da ventaja sobre las demás chicas si llegas a tener un hambre voraz en algún momento~. — Tras bajar unas escaleras de caracol terminaron justo dónde había dicho Khelina, junto a la cocina, empujo la puerta con la cadera y dejo que Irina entrara, luego lo hizo ella y, llamando la atención de todos la presento.

—Chicos~ está preciosa es Irina, acaba de unirse a nosotros~, dejo su nutrición en sus sabias y cuidadosas manos~. — Aquello último era una broma, no iba a darle un régimen estricto a nadie para trabajar ahí, los cocineros terminaron de reír y Khelina le guiño con ojo cómplice a Irina; estoy de broma, linda~. Aún sin emitir ningún sonido, movió los labios tratando de que la albina se riera un poco, le gustaba su risa. Con un asentimiento de cabeza le indicó a Irina que había llegado el momento que tanto había esperado, su primer cliente.

Empujándola suavemente por la espalda, volvieron al salón central, desde su posición era sumamente sencillo ver el resto del lugar, las escaleras para llegar al segundo piso, la pista de baile —una de sus favoritas— el restaurante, la barra libre. Justo ahí detuvo su vista, en la barra podían encontrarse una gran cantidad de clientes potenciales, no sólo que tenían el dinero para ir seguido, también la capacidad de permitir que Irina disfrutara. Escrutó el silencio las espaldas de las personas, si se guiaba por su vestimenta daría con el indicando.

Bingo~. Aquel hombre de ropas blancas y negras, definitivamente era interesante inclusive para ella. Y mira que mis gustos son refinados~. Sujetando la mano de Irina comenzó a caminar hacia la barra, aprovecho esos momentos para afinar su oído y escuchar su conversación con el bartender, ¿así que buscas una reto~? Curveando sus labios volvió a hacer una seña a Irina para que esperara, a unos pasos de llegar a la barra Khelina se adelantó, pretendería haber escuchado su conversación, se hizo espacio entre el primer cliente de Irina y una chica que estaba en la barra, recargando su barbilla en la palma de su mano dedico una sonrisa al bartender —. Prepárame lo de siempre, cielo~. — Al darle la espalda dedicó su atención al albino —. Las chicas de aquí no son niñas~ todas ellas pueden complacer tus más salvajes deseos~. — Irina ya había trabajado como prostituta, así que ella tendría mucha más experiencia que las demás chicas del lugar. Le ofreció una mano al hombre por cortesía —. Lillith Zharel~, dueña del lugar~. — Esperó a que aceptará su mano, cambiando su expresión por una más profesional, realizando un medio círculo con el brazo le hizo saber al cliente que tenía lo que estaba buscando —. Esta hermosura es Iri~, será quién se encargue de su cuidado durante la noche~. —

Aquello, también había sido una indicación para Irina a que se acercara, desde ese momento iniciaba su primera noche de trabajo, Khelina no iba a juzgarla por cómo supiera guiar al cliente, iba a hacerlo por cómo se desenvolviera en la intimidad, no había cámaras de seguridad en las habitaciones, pero ella podía darse la vuelta por las habitaciones y supervisar, así es como sabría si todo iba bien. Vio alejarse a Irina con aquel hombre y extendió la mano para recibir su bebida. Antes de que pudiera darle un sorbo una de las bailarinas llegó corriendo hacia dónde se encontraba ella, respiraba con agitación, tenía un poco de sudor en la frente y su aroma le hacía saber que estaba totalmente nerviosa. Dejó la copa en la barra para prestarle su atención completa.

—Khelina… hay un… hay… — Preocupada, Khelina sujetó sus hombros buscando que se tranquilizara —. Tranquila, querida~, respira y dime ¿qué ocurre~? — Siguiendo sus indicaciones la mujer respiro y sus latidos retomaron su ritmo normal —. Acaba de entrar un nuevo cliente, nunca antes lo había visto y… — Ese largo suspiro que dio era una obvia señal, ninguna de las chicas se sentía a la altura para animarse a recibirlo, una suave risa salió de su garganta, eso no pasaba desde abrió su negocio, acarició la mejilla de la chica —. De acuerdo~ yo me encargo de él, regresa a lo tuyo, querida~. — Terminó su bebida de un solo trago, limpió las comisuras de sus labios con la lengua y se encamino a la entrada, esperaba que el nuevo cliente no hubiese huido al teibol apenas entró, de lo contrario jamás podría encontrarlo. Por mucho que buscará a aquella persona que acababa de entrar no pudo, se cruzó de brazos, tendría que fiarse de su nariz para esa situación, cerró los ojos y respiro profundamente, tenía que encontrar un aroma que en toda la noche no había notado.

Espera… este aroma es de~… Giro su cuerpo y lo vio, su estatura lo hacía resaltar, contoneando las caderas camino hasta llegar a su espalda, alzándose sobre la punta de sus pies alcanzó su oído para morderlo con sensualidad —. Que bella sorpresa encontrarte aquí~. — En un lugar público es seguro que no hubiera hecho lo mismo, pero en su negocio, hacía lo que ella quería.
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Re: Una formal petición. ¿Tienes espacio para una más? Quiero empezar a trabajar ya. [ Privado +18 ]

Mensaje por Alexandra I. Valastrova el Dom Nov 29, 2015 9:17 pm

Khelina era demasiado amable para ser una mujer dueña de un burdel, muy curiosa su actitud protectora y complaciente hacia conmigo pero lo más peculiar era lo permisiva que resultaba la mujer porque en mis años trabajando nunca nadie me hubiera permitido expresarme a disgusto con algo que me dieran, sin embargo la daemon me lo permitía y me daba la opción de no hacerlo, le dediqué una dulce sonrisa de amabilidad - Está bien Khelina, lo usaré porque nunca en mi vida he sido tratada de una manera tan amable como lo estás haciendo. Usaré el conjunto que me has puesto, no está tan mal y gracias por el halago pero mi cuerpo dista mucho de la perfección, no tengo caderas grandes ni senos llamativos como los suyos - respondí a su halago desviando apenas la mirada - Solo tengo un cuerpo bien balanceado en medidas, nada más - esa era la cruda verdad para mí, a comparación de muchas prostitutas que se arreglaban los cuerpos o se llenaban de siliconas para simplemente mejorar sus medidas yo me mantenía con el cuerpo que tenía, sin cambiarlo ni mejorarlo, simplemente porque así era como me sentía más cómoda, si alguien me elegía como su acompañante de noche que fuera por mi verdadera apariencia y no por un par de falsedades que tarde o temprano se dañarían. Pude apreciar el armario por primera vez en ese momento, la cantidad de disfraces y prendas que me facilitaba pero no usaría ninguna de ellas, no esta noche y eso fue lo que me hizo acercarme a mi ropa tirada en el suelo para tomarla, ponerla en la cama para doblarla y dejarla impecable, una vez acomodadas las puse debajo de mi lecho para que nadie las viera y así no estorbarían, en ese mismo instante escuché a Khelina que me invitaba a bajar para conocer la cocina - Está bien - soné amable y dulce hacia la demonio, me acerqué enseguida a ella dispuesta a seguirle aunque cuando estabamos por salir la misma mujer se detuvo y se alejó rápidamente de la puerta.

Me quedé estática siguiéndole con la mirada únicamente, estaba curiosa de lo que estaba olvidando de decirme, ¿qué sería? Pese a que la pregunta estaba en mi casa la duda se disipó en pocos segundos, la mujer se había ido hasta mi cómoda para abrir el segundo cajón y mostrarme la caja de condones, la sacudió sin ninguna clase de problema - Comprendo bien Khelina, gracias aunque por las dudas yo tenía los míos y pensaba buscarlos al bajar pero veo que esos me quedarán para uso personal - reí traviesa ante la idea de que podría hacer mi trabajo aparte del burdel, eso sería un pequeño secreto aunque seguramente se lo diría a Khelina - Una pregunta Khelina, si yo decidiera también traer clientes de fuera del burdel. Por ejemplo un hombre que desee un servicio en el café y lo traigo para acá, ¿estaría mal? - me animé al preguntar al final ni bien la idea llegaba a mi cabeza aunque esta únicamente llegó por mi costumbre de andar con condones encima todo el tiempo. Caminé detrás de Khelina en un silencio sepulcral, ella cerró la puerta comenzando el camino hacia la izquierda - Bastante considerada de su parte entregarme el cuarto cercano a la cocina, una mujer siempre tiene hambre de dos cosas... - una traviesa sonrisa se dibujo en mi rostro - Comida, y de un jugoso, grande y grueso... - hice una breve pausa - Pe-ne - dije haciendo las silabas solo por ser una persona con un sentido del humor curioso pero Khelina me entendería bien lo que quería decir, después de todo ella era la dueña del lugar. La broma fue leve e incluso algo divertida para mí, caminé por las escaleras de caracol detrás de ella sin emitir ni un solo comentario, entramos a la cocina tras unos segundos y me quedé asombrada con el aspecto de la misma y de los muchachos, todos bastante atractivos y todos miraron a Khelina cuando ingresó diciendo eso, la mayoría rió e incluso yo me reí tras el guiño - ¡Los haré trabajar como nunca! ¡Me gusta comer! - amanecé en un tono tierno y los señalé a todos para que se preparasen, una vez que comía no me detenía, amaba comer y por ende terminé riendo al final de mi amenaza - Hacen un gran trabajo y están todos buenos - murmuré para Khelina buscando halagar su cocina, sin embargo no duramos mucho en ese lugar y los aromas que provenían de allí habían levantado un poco mi apetito, eso en mi interior me hizo odiar a Khelina porque ahora estaría trabajando con mucha hambre pero luego de acabar calculaba que podía pedir que me enviasen algo de comer o me dieran algo para picar.

La mujer no se hizo esperar mucho porque enseguida me estaba empujando suavemente fuera de la cocina, eso se me hizo extraño pero la noche podía pasar rápidamente, no podíamos perder tiempo en detalles y encima si me detenía a comer seguramente acabaría en aproximadamente una hora o más, eso era tiempo y clientes perdidos a mi opinión aunque un buen hombre me llevaría alrededor de tres horas complacerlo tal cual, esos hombres eran los cuales verdaderamente disfrutaba. Fui guiada hasta el salón a pequeños empujones por parte de Khelina quien me dejó ver claramente el lugar desde donde estábamos, segundo piso y su pista, el bar y el restaurant, había gente en todos lados y comenzaba a llegar más a medida que los minutos pasaban. Observé atentamente calculando que para la medianoche el sitio estaría abarrotado, miré a mi alrededor con mayor atención y vi lo que Khelina hacia, donde miraba la daemon. Me posiconé cómodamente a su lado para compartir la vista, podía notar que la barra estaba con bastantes caballeros y ella parecía observarlos con detenimiento, por mi parte solo acomodé mi ropa para poder lucir mejor el busto y los pezones sin parecer excesivamente vulgar pero tampoco una santa, no lo era para nada y fingirlo sería estúpido; estaba atenta a todo aunque aquel hombre que había divisado la daemon era sumamente misterioso a mi vista e incluso la duda surgió en mi, había olvidado que a muchos hombres no les gustaban las mujeres tatuadas en exceso como lo estaba yo, todo mi tatuaje cubría mi cuerpo en patrones sigulares de curvas, rectas e incluso puntas singulares pero esa era una vieja costumbre de las esfinges mujeres en mi familia pero antes que yo pudiera siquiera argumentar algo Khelina se mostraba a gusto y me jalaba con ella hacia aquella dirección. Al comienzo sentí un tenue temor de ser rechazada por el hombre pero debía valerme de mi mismo sin importar que, enseguida sonreí animada cuando vi que la daemon se acercaba y se ubicaba dándome la espalda, solo di un paso más poniéndome a su par para poder escuchar claramente que es lo que decía Khelina, era necesario que estuviera al tanto de todo, no podía permitir perderme una sola palabra que dijese ella.

A su lado me dediqué a darle una mirada al bartender por unos segundos, luego a Khelina y al final a quien parecería que sería mi primer cliente pero algo que debía admitir es que la mujer que era mi jefa tenía más clase que cualquier persona conocida al día de hoy, su educación y gestos no perdían elegancia incluso en un trabajo como este, donde a veces la relación prostituta - cliente a veces se tensaba mucho por las diferencias de servicio pero esta mujer pasaba eso por lejos y me demostraba que no solamente estaba en buenas manos sino que podía estar tranquila, mi espalda estaba cubierta ante cualquier situación que se presentara. Respiraba muy tranquilamente observando ahora al hombre albino con muchísima atención, las facciones de su perfil eran peculiares: su barbilla era más afilada que la de muchos hombres, sus orbes parecían ocultar algo detrás de su color azulado, su nariz algo respingada pero con esas facciones casi delicadas de un muchacho joven ese hombre emanaba una extraña sensación de muerte, muy curioso la verdad pero único, eso me hacía sentirme curiosa hacia él y lo que pudiera esconder debajo de su ropa, sabía de sobra que sería atlético y algo más me indicaba que ese sujeto sería el primer cliente en atender y el primero en hacer que mi cansancio se notase de verdad; un pequeño suspiro escapó de mis labios en señal de cansancio, intenté que fuese lo más imperceptible de todo. Escuché la pequeña conversación entre ella y él, enseguida Khelina me cedió el lugar a que me hiciera cargo por lo que di otro paso adelante quedando frente al hombre, me mostré segura de mi misma - Muy buenas noches caballero, soy Alexandra Irina pero puede optar por llamarme Sasha - dediqué una sonrisa al albino al tiempo que inclinaba mi cuerpo hacia adelante en señal de respeto y amabilidad.

La reverencia terminó tras unos cortos segundos, hice un pequeño gesto con mi cabeza y me acerqué al bartender con mucha confianza - Necesito un pequeño favor - mi voz sonaba suave y dulce - Quiero que envíes al cuarto D34 lo que el caballero pidió y junto con eso requiero un poco de agua también. Envíame dos botellas de... - hice una seña al hombre de blancos cabellos para que elegiera las dos bebidas a enviar, una vez que eligió con tranquilidad me alejé un poco de la barra e hice una señal al hombre para que pudiera seguirme - Dejen que los muchachos nos alcancen nuestras bebidas y sígame por favor, no me gusta la poca privacidad de la barra y quiero poder complacerlo adecuadamente - mi solicitud era amable, todo esto era distintos a lo que acostumbraba pero me gustaba estar en un lugar cómodo como este. Tras mi solicitud comencé a caminar, la vestimenta de enfermera resaltaba mis caderas de buena manera porque la parte de la falda terminaba donde mis glúteos, sentir tan ajustado aquel traje era tan agradable que no podía negar la sensación agradable de los pocos que se daban vuelta para simplemente mirarme aquella parte, suspiré suavemente esperando a mi cliente en la escalera de caracol frente a la puerta de la cocina, quería llevarlo por allí para que el viaje fuese corto al cuarto y de paso estaría allí antes de que subieran a llevarme las bebidas. Respiraba tranquila pero no podía evitar mostrar mi curiosidad en mis ojos, estaba curiosa de lo que ocultaba ese hombre bajo su ropa aunque me llamaba la atención porque alguien atractivo como él acudiría a una noche de placer en este lugar; cuando llegó a la escalera este hombre simplemente decidí hablar con mejor fluidez y tranquilidad, alejada del ruido mi voz podría apreciarse mejor, tomé una postura cómoda donde quedaba apoyada sobre la pierna izquierda, mi cadera inclinada hacia ese costado y sonreí animada - Cualquier solicitud que tenga conmigo puede hacerla sin ninguna clase de problema. Todo lo que pida será cumplido al pie de la letra, estoy vestida así por solicitud de Khelina, sin embargo cuando estemos arriba usted podrá elegir como quiere que me vista - habiendo explicado aquello me di una vuelta delante de él para exhibir como quedaba el traje y tras eso desabroché el botón que previamente había abrochado, delante de mi cliente no tenía problema en mostrar un mejor escote y a simple vista se notaba la separación de mis pechos, los pezones en la blanca tela se notaban fácilmente pese a que no estaban erectos.

Relajé todo mi cuerpo enseguida, estando delante de él pude notar que yo era más baja que el mismo hombre aunque fuese normal muchas considerarían mi estatura algo incómoda, medir un metro sesenta y cinco era a veces un problemilla para atender hombres altos o de buen tamaño pero a mí no me molestaba en lo absoluto y eso me favorecía. Observé al hombre de arriba abajo con la intención de saber más de él, hice una seña con la mano derecha cediéndole el paso para que subiera por las escaleras primero - Adelante, la primera habitación es la D34, es la mía. Yo subiré detrás suyo - me quedé esperando en la escalera que viniera el bartender, cosa que hizo enseguida para alcanzar una bandeja con dos vasos y las bebidas elegidas por el masculino, tras eso comencé a subir las escaleras con cuidado y maestría, la costumbre de llevar las cosas de esa manera me hacían diestra en mi trabajo y al subir solo ingresé en el cuarto dejando todo en la mesa. El armario estaba abierto de par en par, Khelina no lo había cerrado antes y eso me favorecía porque el hombre podría revisar con confianza - Adelante, revise el armario o pídame lo que desee que haga. Puedo empezar como las lo desee, y he aquí en la mesa n zombie más, este corre por mi cuenta, un regalo hacia mi primer cliente - sonreí animada para él buscando que hablara y me dijese todo lo que necesitaba saber, quería empezar a trabajar ya mismo y complacerlo, quería poder comer y luego descansar pero eso no acabaría ahí, seguramente la noche se extendería hasta el amanecer, este hombre no era un humano ni normal, lo presentía en el fondo de mí. Estaba dispuesta a hacer un pequeño show, masturbarme delante de él hasta que cediera al sexo pero ¿sería ese hombre de esos que disfrutan del voyeur y mirar? La inseguridad me invadió por unos cuantos momentos, estaba quieta delante de él, esperaba una palabra y una decisión, algo que me guiara en lo que él mismo deseaba tener conmigo.
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Re: Una formal petición. ¿Tienes espacio para una más? Quiero empezar a trabajar ya. [ Privado +18 ]

Mensaje por Gin Ichimaru el Dom Dic 06, 2015 12:38 pm



Última edición por Gin Ichimaru el Miér Dic 09, 2015 2:09 pm, editado 1 vez
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Re: Una formal petición. ¿Tienes espacio para una más? Quiero empezar a trabajar ya. [ Privado +18 ]

Mensaje por Marcus Holdem Jackal el Miér Dic 09, 2015 2:04 pm

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Mensaje por Khelina el Jue Dic 17, 2015 6:43 pm

De la misma forma en que Irina consideraba que Khelina tenía mejor figura, Khelina consideraba a Irina en proporciones exquisitas, debía admitir, que sin importar en que época se encontrara, siempre iba a haber mujeres que no se consideraras a ellas mismas “perfectas”. No quería darle mucha importancia al asunto —aunque terminaría por hacerlo— así era ella, bueno, era así por culpa de Chess, negó internamente. Siempre que recordaba a Chess se distraía mucho, más de lo acostumbrado. Por ese motivo se limitaba a pensar en su querida amiga dentro de su hogar, tenía que estar 120% concentrada en su trabajo.

—No querida~, no hay problema si deseas traer a alguien al café, el primer piso es la fachada~. — Eso era totalmente cierto, ella había tenido la mala experiencia de trabajar en algún burdel que no cuido su apariencia y llegaron a clausurar, ella quería evitar eso, precisamente por eso había incluido otras secciones en la parte de abajo, si algún oficial —no corrupto— llegaba por casualidad primero vería la barra libre y el restaurant. La zona de baile sólo se veía estando dentro del local. Su cocina también era su más grande orgullo, podría quedarse dentro de ella toda la noche y el día sin arrepentirse, no sólo era el personal que trabajaba ahí, en realidad, se debía mucho más a la comida. Repitió las palabras de Irina sin hacer ruido sólo para corroborar lo que había escuchado —. Irina~. — Su risa parecía más un suspiro, en un volumen tan bajo y reprimiendo con esfuerzo la carcajada, golpeo suavemente el hombro de la chica dándole un empujón amistoso, ninguna de sus empleadas antes le había hecho una broma, no dentro del ámbito de trabajo, siempre fuera.

Ella también estaba fascinada con sus cocineros, en eso coincidía perfectamente con Irina.

Si pudiera dejar su cola expuesta en esa sección del burdel estaría moviéndose de un lado a otro, si Marcus estaba ahí claramente era porque había ido a verla. Él, con sus distintas formas de conocer todo, le echó los brazos al cuello colgándose al ver su respuesta, sujetarla por la cadera, con una sonrisa divertida en el rostro ladeo ligeramente la cabeza.

—¿Cómo que, qué hago aquí~? Trabajo aquí, ¿no lo te había comentado~? — Un poco de su entusiasmo se cayó con aquella pregunta, lo que llevó que dejara de quedar a su altura —¿No has venido a verme entonces? — Era inevitable ocultar su tono de decepción, su ilusión destrozada en tan sólo unas pocas palabras. Deslizó sus brazos de su cuello hasta las manos de Marcus. Sin apartar la vista de él se fijó en como recorría de pies a cabeza a todas y cada una de las chicas que ahí trabajaban. Aquello hizo que se sintiera orgullosa de ella misma, si alguien como Marcus sentía curiosidad por sus chicas había elegido realmente bien.

—¿Ella~? — Siguiendo la dirección de sus ojos alcanzó a ver el cabello de Irina, con una curva traviesa en los labios, actuando desinteresada se dedicó a “arreglar” las arrugas inexistentes del traje de Marcus —Claro que la conozco~, acaba de ingresar al negocio hace unos minutos~. Su nombre es Irina. — Desvió la cabeza al sentir los besos de Marcus sobre su oído. Como lamentaba estar en su disfraz de humana, prefería recibir esas caricias en su cuerpo. Durante unos segundos su concentración flanqueo y estuvo por revelar su cola,  tuvo que detener a Marcus antes de exponerse así ante los clientes, no muchos acostumbraban tener sexo con una mujer con cola.

—Personalmente~ no me gustaría que nadie viera algo que me pertenece~. — Entrelazó su mano con la de Marcus tirando de él para que lo siguiera, contoneando las caderas lo llevó hacia el segundo piso, ella también tenía su propia habitación, un poco más lujosa que las demás, pero suya al fin y al cabo —Un lugar más privado es ideal~. — Girando sobre sus talones —abusando que nadie ya podía verla— hizo visible su cola, cubriendo el oído de Marcus con sus labios —. Sería una pena no disfrutar todo por cuestión de ética~. — Dejó un beso aturdidor en su oído sin eliminar la distancia entre ambos, creo un pequeño camino desde su oído hasta su barbilla, dejando de apoyarse sobre sus pies.

Abusando de aquella posición empezó a retroceder guiando a Marcus por las escaleras hacia el segundo puso.
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